Uno de los grandes activos de la tecnología láser es su gran versatilidad para incorporarse a todo tipo de procesos productivos en los que antes se han utilizado métodos de trabajo mecánicos o convencionales. Y es que basta con plantearse la necesidad, realizar un estudio previo, hacer pruebas en laboratorio y desarrollar una solución láser específica para cualquier tarea de corte, soldadura, marcado, perforado o tratamiento superficial. “A priori, puede resultar complejo, pero, cuando se conocen las amplias posibilidades que ofrece el láser, casi hasta parece sencillo”, afirma Rofin.
Así ha ocurrido en un caso de éxito en el que un producto que hasta ahora se ha fabricado de manera tradicional. Se trata de los radiadores toalleros, que cada vez son más populares, especialmente en gimnasios y centros spa. La variedad en diseños y tamaños hace que muchos de ellos se fabriquen habitualmente con soldadura manual TIG.
Sin embargo, una empresa rusa fabricante de estos dispositivos se planteó por qué no utilizar la soldadura láser de forma automatizada en la producción de toda la gama de radiadores toalleros que fabricaban. Durante el proceso, la máquina tenía que ser capaz de soldar tanto los modelos tubulares como los modelos angulares y de tubos especiales.
Dos razones motivaron la apuesta por la soldadura láser: por un lado, el láser permite una penetración de soldadura al 100%, capaz de aguantar los 25 bares de presión. Y, por otro, con él se obtiene un cordón de soldadura estético, uniforme y homogéneo que no requiere ningún tipo de posprocesado.
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