La innovación en fabricación rara vez sigue una línea recta. Navega en la tensión entre los largos ciclos de desarrollo y las presiones inmediatas del mercado, entre la audaz ambición de la ingeniería y las realidades prácticas del taller.
Las condiciones también han evolucionado: nuevos materiales, normativas más estrictas, la transformación digital y las crecientes expectativas de productividad y sostenibilidad definen ahora a la industria. En este escenario, la I+D desempeña un papel fundamental, acortando la distancia entre lo técnicamente viable y lo que es significativo y oportuno para el mercado.
Para ofrecer una visión de cómo se pone esto en práctica, Marco Zwinkels, vicepresidente de I+D de Sandvik Coromant, comparte su punto de vista sobre la dinámica que impulsa la innovación.
Es mucho más que el producto final
La I+D es inherentemente diferente. Es compleja por naturaleza, se resiste a los atajos y desafía la simplificación. Como elemento vital de la ingeniería, no puede limitarse a una sola herramienta, método o proceso. Es una práctica viva y en constante evolución: inquieta, iterativa y en expansión constante.
Así que, cuando se habla de I+D, no se empieza por las herramientas. Las grandes historias rara vez comienzan anunciando el final, y el departamento de I+D lo entiende mejor que nadie.
Marco Zwinkels, que forma parte de Sandvik desde 1997, cuenta con una amplia experiencia internacional y conoce el funcionamiento interno de la industria, desde I+D hasta ventas, y viceversa. Como nuevo vicepresidente de I+D de Sandvik Coromant, aporta una visión de la innovación tan arraigada en la realidad como impulsada por la ambición de la ingeniería.
“Es mucho más que el producto”, comenta. “A veces se trata de la relación calidad-precio; otras veces, de la economía de fabricación en general. No todos razonan de la misma manera”.
Lo que Marco Zwinkels aprendió de sus años en el área de ventas es que el rendimiento por sí solo rara vez lo dice todo. Algunas organizaciones priorizan la productividad, mientras que otras se centran en la ingeniería, el soporte o la calidad. Encontrar el equilibrio adecuado es esencial, y reconocer estas diferencias es clave para una I+D eficaz.
“Creo que mi experiencia en ventas es fundamental. Nos ayuda a comprender con quiénes debemos colaborar estrechamente y qué proyectos son adecuados para el desarrollo conjunto de soluciones que posteriormente puedan ampliarse a un mercado más amplio”.
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