A pesar de contar con una mejor preparación y políticas y procesos más definidos, solamente el 45% de las organizaciones confían en su estrategia de seguridad para hacer frente a unos ciberataques cada vez más sofisticados, osados y persistentes. Así se desprende del “Informe Anual de Seguridad 2016” de Cisco, que analiza las principales amenazas, retos y tendencias en ciberseguridad y desvela cómo los cibercriminales aprovechan recursos on-line legítimos para lanzar campañas efectivas de malware y ciberataques con un claro objetivo de lucro (solo cada campaña de extorsión mediante rescates o ransomware podría suponer un beneficio estimado de 34 millones de dólares al año).
Mientras los cibercriminales continúan actuando libremente, aprovechando las barreras y vacíos legales, las organizaciones se enfrentan a mayores retos que dificultan su capacidad para detectar, mitigar y recuperarse de ciberataques tanto comunes como profesionales, incluyendo la infraestructura no actualizada y unas prácticas y estructuras organizativas obsoletas.
Principales claves del informe
- Menor confianza, pero mayor transparencia: Menos de la mitad de las organizaciones consultadas (el 45%) confían en su capacidad para determinar el alcance de un ataque a su red corporativa y remediar los daños. Sin embargo, el 92% de los responsables financieros y del resto de departamentos afirman que los inversores y las autoridades quieren conocer con mayor transparencia los riesgos que afectan a la compañía y demandan mejores estrategias para gestionarlos, situando la ciberseguridad como una creciente preocupación para los consejos de administración. Así, a medida que afrontan la transformación digital de sus organizaciones, estos directivos pretenden incrementar las medidas de ciberseguridad.
- Infraestructura obsoleta: El número de organizaciones que consideran actualizada su infraestructura de seguridad ha caído un 5% entre 2014 y 2015 (del 64% al 59%). En este sentido, el informe desvela que el 92% de los dispositivos de Internet analizados albergan vulnerabilidades conocidas y que el 36% de los equipos analizados ya no cuentan con soporte o mantenimiento por parte del proveedor o están descatalogados, de forma que no pueden ser actualizados o recibir parches frente a vulnerabilidades conocidas.
- Pymes, mayor riesgo potencial: Las pequeñas y medianas empresas utilizan menos herramientas y procesos de defensa. El número de pymes que usan soluciones de seguridad web ha caído del 59 al 48% entre 2014 y 2015 y las que aplican el parcheo y la configuración disminuye del 39 al 29%, lo que supone un mayor riesgo potencial tanto para sí mismas como para la cadena de suministro y sus socios, incluyendo empresas de mayor tamaño.
- Outsourcing al alza: Debido al creciente déficit de profesionales de ciberseguridad, organizaciones de todos los tamaños confían en mayor medida en servicios de externalización, incluyendo consultoría y auditorías de seguridad y respuesta frente a incidentes. Las pymes -con menores recursos propios para establecer una correcta estrategia de seguridad- han incrementado un 9% la contratación de dichos servicios (del 14% en 2014 al 23% en 2015).
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