Muchas empresas de fabricación trabajan sobre entornos diversos deslocalizados y desvinculados que dificultan la gestión de la información e impiden conocer qué pasa realmente en los procesos de producción, controlar desviaciones y reaccionar a tiempo a determinadas circunstancias.
Por ese motivo, unificar los diversos entornos de trabajo en un solo sistema es la solución a los problemas cotidianos de planificación a los que suelen enfrentarse las empresas de este sector.
Para unificar todas las áreas, muchas empresas toman la decisión de elegir un ERP. Pero decidirse por un software de gestión ERP que no está pensado para la fabricación del metal significa añadir satélites, extensiones y/o módulos que normalmente terminan siendo insuficientes, poco prácticos y, sobre todo, limitados en el tiempo por su falta de evolución.
Por ese motivo, elegir un ERP que no está orientado para la fabricación tiende a significar que el equipo técnico deberá realizar un prototipo/adaptación con el cual poder trabajar. El problema es que los prototipos son solo un acercamiento a la gestión que se necesita en una ingeniería industrial y no se asegura el nivel de profundidad al cual podrán llegar. Otro grave inconveniente es que un prototipo no se está modificando, ni incrementa su tecnología, sino que es un camino sin cambios que lleva a altos niveles de obsolescencia.
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