El sector aeronáutico, y en particular el mercado del mantenimiento, reparación y overhaul (MRO), opera bajo tolerancias exigentes y plazos cada vez más ajustados que determinan la competitividad de las empresas. En este contexto, TAP Maintenance & Engineering, división de TAP Air Portugal, la mayor aerolínea portuguesa con base principal en el aeropuerto de Lisboa, presta desde hace décadas servicios MRO a la flota del grupo y también a clientes externos.
Su actividad se organiza en cuatro áreas operativas de mantenimiento -de línea, de base, de componentes y de motores-, complementadas por áreas de soporte como Part-CAMO y Calidad. En este caso, el foco se pone en su área de mantenimiento de motores, cuyo taller trabaja con una media de dos entradas de motores por semana -alrededor de 100 al año-. En algunos modelos, explican desde la empresa, pueden llegar a desmontar hasta 2.500 piezas.
“En el taller realizamos la inspección dimensional de los componentes, que abarcan desde piezas con diámetros inferiores a 3 mm, hasta otras con dimensiones cercanas a 1,2 m, y con geometrías muy diversas, desde superficies de forma libre hasta prismáticas, de componentes tanto estáticos como rotativos. Además, también medimos utillajes, propios y externos”, explica Gonçalo Catatão, ingeniero de procesos y reparación del departamento de Ingeniería y Calidad del Mantenimiento de Motores de TAP.
Es en el contexto de la inspección dimensional donde se enmarca la colaboración con Renishaw Ibérica, empresa especializada en sistemas de fabricación inteligente, metrología industrial y fabricación aditiva. En concreto, TAP incorporó dos máquinas tridimensionales de medición por coordenadas Agility® de 5 ejes con cabezal REVO-2 y software MODUS™, una decisión orientada a ampliar las capacidades técnicas del taller, así como su capacidad operativa. Además de las máquinas tridimensionales, la empresa portuguesa dispone de tornos verticales, centros de mecanizado CNC y rectificadoras por electroerosión (EDM), así como de sondas de inspección de Renishaw.
El proceso del taller de motores de TAP comienza con la llegada del motor y su inspección visual inicial, seguida de la retirada de los módulos y del desmontaje hasta el nivel de pieza individual. A partir de ahí, cada componente pasa por una fase de clasificación que combina tres controles críticos: inspección visual, ensayos no destructivos (NDT) e inspección dimensional. “Introdujimos las dos máquinas tridimensionales en la última etapa, donde la precisión y la repetibilidad de los equipos son fundamentales, teniendo en cuenta las tolerancias exigentes”, señala Gonçalo Catatão.
Beneficios del salto a una CMM nativa de 5 ejes
La solución anterior de TAP se basaba en una tridimensional de 3 ejes con casi 30 años de antigüedad. Aunque era funcional, presentaba limitaciones técnicas significativas. “Los principales condicionantes eran la calibración lenta con un número limitado de posiciones, lo que se traducía en dificultades de acceso a geometrías complejas, especialmente en superficies de forma libre”, explica Andre Costa, técnico de Mantenimiento de Aeronaves del área de Mantenimiento de Motores de TAP.
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