La regeneración marina vive un momento decisivo. En un contexto de emergencia climática y pérdida acelerada de biodiversidad, cada vez más ciudades, puertos y proyectos europeos apuestan por soluciones basadas en la naturaleza para recuperar ecosistemas degradados.
Sin embargo, innovar en este ámbito no consiste únicamente en diseñar estructuras funcionales o visualmente integrables. La eficacia de una intervención marina depende de un conocimiento científico acumulado, de una ingeniería precisa y de la capacidad de adaptar cada solución a las condiciones ecológicas específicas del entorno en el que se instala.
En este escenario, la propiedad intelectual no es una formalidad jurídica: es el mecanismo que protege ese conocimiento y garantiza que las soluciones aplicadas responden a estándares técnicos y científicos contrastados.
“En Underwater Gardens International (UGI), entendemos la protección de la propiedad intelectual como un activo estratégico que salvaguarda la calidad científica, la trazabilidad de los datos y la escalabilidad internacional de nuestras soluciones. No se trata únicamente de proteger una ventaja competitiva, sino de preservar la integridad técnica de desarrollos que han requerido años de investigación, ensayo y validación”, explica Mireya García Durán, responsable de organización y personas de Underwater Gardens International.
Este 2025, el diseño del arrecife inteligente DAROC 2.0, desarrollado por UGI, ha sido incluido por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) en su selección de los 100 diseños del siglo. “Que una tecnología de restauración marina figure en esta selección no es solo un reconocimiento simbólico. Es una señal de que el océano ha entrado en el terreno de la innovación estratégica global”, señala Mireya García Durán.
La eficacia de este tipo de desarrollos no es teórica. En el Puerto Olímpico de Barcelona, el seguimiento científico realizado por el CSIC y la Universidad de Barcelona ha documentado la presencia de más de 100 especies tras 12 meses de monitorización en las estructuras instaladas por UGI. Estos resultados evidencian que el diseño, los materiales y la adaptación ecológica marcan la diferencia en procesos de regeneración complejos.
Pero el liderazgo tecnológico también conlleva desafíos. A medida que la restauración marina gana visibilidad, aumenta el riesgo de reproducciones no autorizadas de diseños avanzados. La ‘copia vacía’ -estructuras que replican la forma externa sin incorporar el conocimiento científico que las sustenta- no solo supone un perjuicio empresarial. Puede comprometer la eficacia de los proyectos de restauración y afectar a la credibilidad de todo el sector.
La precisión biológica y estructural de un arrecife no es un detalle menor. Una estructura fabricada sin los estándares adecuados, instalada sin considerar las variables ecológicas necesarias o sin las herramientas de personalización correspondientes, puede generar resultados insuficientes o imprevisibles.
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