La COVID-19 ha provocado que España sufra una de sus mayores crisis sanitarias y económicas. La situación laboral es uno de los principales indicadores de la salud económica de una nación y, en la actualidad, hay 3.722.900 personas desempleadas, según datos de la Encuesta de Población Activa.
Ante esta situación, algunas empresas españolas se han acogido al ERTE como solución temporal. Sin embargo, para combatir este futuro impredecible, está surgiendo con fuerza en los estados europeos un modelo basado en el empleo flexible. Se trata de contratar mediante un sistema flexible, pero con vocación de permanencia, a profesionales altamente cualificados. De este modo, si la empresa lo estima oportuno, podrá tomar la decisión de incorporarlo a su plantilla con carácter indefinido.
No obstante, con anterioridad a la aparición del coronavirus, las empresas ya eran más exigentes en los requisitos para buscar nuevas incorporaciones, por lo que este plus de flexibilidad permite a las compañías valorar si el perfil seleccionado encaja perfectamente con el puesto de trabajo requerido.
Hoy en día, también existen organizaciones que demandan profesionales cualificados para acometer nuevos proyectos que, a priori, requieren un plazo de ejecución limitado. Estas empresas se encuentran con la dificultad de seleccionar profesionales técnicos de rango medio y alto para incorporarlos durante un periodo tan corto.
Profesionales cualificados
A diferencia de lo que se cree, estos empleos flexibles no solo están dirigidos a posiciones de base, como asistentes o empleados de administración.
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