A principios de la década de los noventa, un cliente indio de la empresa estadounidense de ingeniería de precisión Turbocam Inc. animó a ésta a aprovechar la entrada en vigor de una nueva legislación más flexible en materia de inversión extranjera para abrir una fábrica en la India. De esta forma, la empresa india tendría acceso a las piezas de alta calidad que necesitaba sin tener que pagar por ellas en divisa extranjera. A cambio, Turbocam podría introducirse en una de las economías con mayor proyección del mundo. Era una inversión a largo que implicaba cierto riesgo, pero el cliente dio garantías a Turbocam de que le daría suficientes encargos para mantener la fábrica nueva ocupada.
Turbocam Inc. vende sus componentes de producción con hojas para turbomaquinaria a algunas de las compañías más importantes de los sectores aeronáutico, industrial, naval y de automoción. Cuando la empresa creó la filial Turbocam Pvt., equipó la fábrica con máquinas-herramienta CNC de una marca de confianza para la dirección del grupo. En 2004, Turbocam India adquirió un VF-2SS, la primera de las muchas máquinas-herramienta CNC de Haas que ha acabado teniendo la empresa.
Mayor autonomía
“Al principio, nos guiábamos bastante por la sede central de EEUU”, explica Savio Carvalho, director de Turbocam India Pvt. Ltd. “También en lo referente a la elección de las máquinas. Pero, en 2001, tuvimos un punto de inflexión: recibimos un encargo enorme a través de Turbocam Europe para fabricar segmentos de aislante de cinco ejes para el gran colisionador de hadrones del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), en Suiza. Acabamos produciendo unas sesenta mil piezas, y eso nos hizo crecer a ojos de la sede central de Estados Unidos. Se dieron cuenta del potencial que teníamos aquí”.
El encargo del CERN tenía un presupuesto de más de un millón de dólares. Tras completar y entregar el pedido, la filial india obtuvo recursos suficientes para adquirir máquinas CNC más nuevas y potentes.
“Ya conocíamos al distribuidor local de Haas, que nos habló de una empresa de aquí que usaba una máquina Haas, un VF-3”, cuenta Savio Carvalho. “Así que fuimos a verla. Le preguntamos por la máquina al dueño de la empresa y estaba entusiasmado. Personalmente, quedé impresionado por la potencia del husillo y el control. Comparé el VF-3 con otras máquinas, hablé con más gente del sector y me pareció que la máquina Haas tenía un precio muy competitivo para un equipo de sus características”.
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