En este momento de crisis económica provocada por la pandemia, y ante la reacción solidaria de la Unión Europea, España se encuentra frente una gran oportunidad y una posibilidad real: la puesta en marcha de una política industrial de gran alcance como parte de un plan de recuperación de su economía, que ha de ser también de transformación.
Para ello, el Real Instituto Elcano ha realizado este documento con unas propuestas concretas para transformar la política industrial, en el que han participado dos de sus investigadores y otros dos del centro tecnológico Tecnalia del País Vasco.
El COVID-19 ha evidenciado la necesidad de que Europa y España cuenten con un sector industrial resiliente y competitivo. Mientras que la UE dispone ya de una Estrategia Industrial, España tiene que definir una nueva política industrial que combine objetivos, medidas y estrategias de recuperación y resiliencia a corto plazo con las de transformación a mayor plazo. El Policy Paper que se presenta contiene propuestas transformadoras para disponer en 2030 de un modelo industrial digitalizado y sostenible, alineado con las directrices europeas y capaz de competir por los tramos más altos de la cadena de valor, aprovechar las nuevas tecnologías y crear más riqueza y bienestar social. Los autores son Eva Arrilucea, líder de Think&Do deTecnalia; Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano; Jesús Marcos, gerente de Mercados Estratégicos de Tecnalia; y Andrés Ortega, investigador sénior asociado del Real Instituto Elcano.
Un pacto de país para renovar la industria, esencial para la economía Se trata de establecer mediante un pacto de país una nueva política industrial centrada en grandes misiones, que necesariamente ha de ser público-privada, y resituar a la industria, renovada, como un elemento central de la economía española, generador de crecimiento y empleo de calidad, de mejora de la competitividad, y de contención de la pérdida de soberanía tecnológica.
La inversión selectiva en formación avanzada y tecnologías disruptivas ofrecerá mejores oportunidades a las nuevas generaciones y situará las industrias españolas en los tramos altos de las cadenas de valor. A corto plazo, el objetivo es preservar la mayor parte posible del tejido productivo apoyando las industrias viables.
La nueva política industrial, si quiere revertir el declive que ha llevado a que esta actividad se reduzca a un 14% del PIB frente al objetivo de un 20% predominante entre las principales economías europeas, debe superar todos los problemas crónicos que han lastrado las “viejas” políticas industriales: su baja prioridad en la agenda pública, el conformismo con su declive, la inestabilidad presupuestaria y la falta de liderazgo.
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