No hace falta ser una multinacional para estar a la cabeza en materia de sostenibilidad y de innovación ambiental. Hay excepciones de algunas pymes que han conseguido -o están ultimando el camino para lograrlo- el sello que garantiza su respeto hacia el medio ambiente. Bilbao acogió el 22 de noviembre un encuentro, inaugurado por la consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, que reunió a algunas de las empresas que más destacan en este aspecto. Y lo singular de esa reunión es que todos los ejemplos están protagonizados por pequeños negocios.
Una veintena de empresas
En Euskadi, hay una veintena de empresas que ha logrado los estándares de calidad que hasta ahora solo estaban al alcance de grandes compañías. Han obtenido los prestigiosos certificados EDP (Declaración Ambiental de Producto), que permiten conocer la cantidad de energía que consume un determinado material en su vida útil. En otras palabras, permite al consumidor (o a una empresa) comparar la sostenibilidad entre diferentes materiales o productos.
Otro grupo de pymes vascas están en pleno recorrido para la obtención de esa certificación. Además, en una escala inferior, se encuentra otro sello medioambiental, el Análisis de Ciclo de Vida, por el que también empiezan a apostar algunas empresas vascas.
De todo ello se trató en el encuentro organizado por el Clúster Habic (que agrupa al sector del Hábitat, Madera, Oficina y Contract) y el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco, a través de Ihobe.
La obtención de estos reconocimientos por parte de las pymes vascas está muy ligada al hecho de que han apostado por trabajar con materia prima local, como es el caso del pino radiata. Esto supone evitar un importante impacto en la huella de carbono que, de otra manera, tendría el importar madera, con los elevados costes medioambientales que significa.
Mejorar la cuenta de resultados
¿Y para qué sirven estos reconocimientos, cómo se traducen en el negocio este tipo de apuestas? Cada vez son más las instituciones y contratistas que buscan que las obras que encargan tengan la mayor sostenibilidad posible. Y, ante ese reto, al elegir los materiales, tienen muchas más posibilidades aquellos que pueden demostrar un bajo impacto medioambiental a través de un certificado reconocido a nivel internacional. En definitiva, la innovación ambiental puede mejorar las cuentas de resultados de las empresas. Con ese mensaje de fondo, se organizó la jornada.
No es sencillo para una pyme llegar a esas cotas. Por ese motivo, el Encuentro de Medio Ambiente y Sostenibilidad buscó los mejores casos y los expuso a un centenar de empresas del sector que asistieron a la jornada en Bilbao.
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