En un país no hace tanto asolado por la guerra, la de GAT es una historia de determinación y triunfo ante la adversidad. El dueño de esta empresa, un antiguo refugiado, regresó a casa una vez terminado el conflicto en Bosnia y abrió un negocio de fabricación para proveer a la empresa alemana en la que había trabajado. Hoy en día, la empresa que fundó da trabajo a 65 personas y cuenta con 12 máquinas-herramienta Haas, incluidos dos centros de mecanizado universal UMC-750 de 5 ejes que acaban de instalar.
Bosnia-Herzegovina es un país emergente. Han transcurrido veinte años desde el fin del conflicto en 1995, un tiempo en el que el país se ha reconstruido y ha adoptado reformas de libre mercado para ayudar a estimular la economía. Muchas de las personas que escaparon del país huyendo de la guerra han regresado. Es el caso de Almir Gvožðar, quien en 1996 volvió de Alemania, invirtió todos sus ahorros en una máquina-herramienta CNC de segunda mano y se puso a fabricar componentes de aluminio en el garaje de su familia, con el nombre de GAT d.o.o.
Durante el tiempo que pasó en Alemania, Almir Gvožðar trabajó de técnico en ABM Fahrzeugtechnik GmbH, afincada en Breisach, cerca de la frontera con Francia. ABM, fabricante de piezas de alto rendimiento para la industria motociclística, acabaría siendo el primer cliente de GAT.
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