WWF ha presentado, de forma simultánea en sus oficinas europeas, los resultados de su Eurobarómetro sobre las talas ilegales con una clasificación de todos los países de la UE, analizando las medidas que toman para luchar contra la degradación de los bosques del planeta. España figura entre los últimos puestos del ranking, al no avanzar en la incorporación de la normativa europea para evitar la entrada en sus circuitos comerciales de madera de origen ilegal. La principal conclusión del informe es que 17 de los 27 Estados Miembro no han logrado aún adoptar medidas suficientes para impedir que la madera extraída de manera ilegal entre en las fronteras europeas y penetre en sus circuitos comerciales.
Esta situación es especialmente preocupante ya que el Reglamento de la UE relativo al comercio de madera entrará en vigor en marzo de 2013. Cabe destacar que la UE es uno de los mayores consumidores de madera del mundo. Las talas ilegales a escala global no son solo un problema ecológico, sino también social y económico, al generar una competencia desleal con los operadores que cumplen con los requisitos de sostenibilidad.
Europa importa anualmente casi 130 millones de metros cúbicos de madera, por lo que tiene una gran responsabilidad a la hora de resolver esta amenaza para el futuro de los bosques y de las poblaciones que viven de ellos. De hecho, se calcula que alrededor del 15% del total de sus importaciones, lo que se traduce en unos 3.800 millones de euros, procede de talas ilegales.
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