Los retos a los que se tiene que enfrentar la sociedad actual son cada vez más y mayores. La crisis sanitaria de la COVID-19 ya mostró la importancia de apostar por la investigación y posteriormente la necesidad de lograr una recuperación verde, respetuosa con el medio ambiente. La actual situación productiva vuelve a poner sobre la mesa que los recursos naturales son limitados y el modelo de producción lineal es insostenible económica y medioambientalmente. Para Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, la economía circular es una de las claves para dar respuesta a estos retos y por eso representa una parte muy importante de su actividad.
Algunas de las líneas de trabajo del centro tecnológico en materia de I+D+i son las del ecodiseño, la incorporación de materiales biobasados, reciclados, reciclables, biodegradables o compostables, el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en la reparación y reutilización, la mejora de los sistemas de recogida, gestión y separación de los residuos y de los procesos de reciclado mecánico y químico para obtener materiales de calidad para su incorporación en aplicaciones de alto valor añadido.
En total, durante el año pasado se presentaron 178 proyectos de I+D+i relacionados con la economía circular, como GO-Oliva, llevado a cabo con la cooperativa olivarera Los Pedroches, que ha permitido el desarrollo de un nuevo material plástico biodegradable y compostable a partir del hueso de oliva para fabricar productos relacionados con el aceite de oliva que podrán ser procesados en una planta de compostaje e incorporados con el compost en el propio olivar. O el proyecto Microplast, en el que también han participado Aguas de Valencia y la Universitat de València con el objetivo de eliminar los microplásticos de las aguas residuales tanto urbanas como industriales. Gracias a él, se ha desarrollado una metodología estandarizada para obtener datos homogéneos sobre la presencia de estas partículas en distintas fuentes de agua residuales.
Con Aidimme e Inescop, se ha desarrollado el proyecto PUCO2, en el que se ha investigado cómo convertir el CO₂de emisiones industriales en productos químicos de alto valor añadido. Se han desarrollado sistemas de conversión del CO₂en poliuretanos para su uso en pinturas, barnices y adhesivos en el sector calzado y el mueble. El proyecto Ecoglue II, en colaboración con Inescop, ha hecho posible el desarrollo de una nueva generación de bioadhesivos respetuosos de aplicación en los sectores del calzado, el transporte y la construcción. Con las mismas propiedades y funcionalidad que los adhesivos convencionales, presenta la ventaja de que se ha obtenido a partir de fuentes renovables y de ser desmontable, lo que facilita el reciclado.
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