Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, ha colaborado con la empresa castellonense Adapta Color en el desarrollo de una nueva generación de pinturas con efecto insecticida. Se trata de un producto destinado a su utilización como recubrimiento en superficies para exterior, desde mobiliario hasta fachadas, cuya eficacia puede llegar a superar los dos años de duración.
Adapta Color es una empresa de Peñíscola (Castellón) que desarrolla innovadores recubrimientos en polvo para su aplicación en sectores tan exigentes como la construcción, el transporte o la maquinaria médica. En este caso, la compañía desarrolla el proyecto de investigación Repelpin con la colaboración financiera del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), en el que Aimplas ha participado desarrollando una tecnología que preserva la actividad de los insecticidas durante los procesos de producción y aplicación.
En la actualidad, existe un amplio número de sustancias repelentes efectivas contra insectos como los mosquitos, que transmiten enfermedades como la malaria, la encefalitis, la fiebre amarilla o el dengue. A pesar de su utilidad, una de sus mayores limitaciones es que son sustancias inestables a la temperatura. Esta característica dificulta su empleo en muchos sectores, como en el de las pinturas en polvo, dado que se degradan o volatilizan fácilmente durante los procesos de fabricación y aplicación.
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