Se estima que en España hay 10.000 puestos de trabajo en el ámbito de la tecnología que no se pueden cubrir actualmente por la escasez de perfiles cualificados, según datos del informe “El desafío de las vocaciones STEM”, realizado por DigitalES. Las sociedades que cuentan con más avances tecnológicos son las que menor tasa de desempleo presentan, lo que pone de manifiesto que, cuanto mayor sea la innovación, mejor es la producción e inferiores los costes de los diferentes procesos de selección, lo que provoca una mayor contratación de profesionales cualificados. Según estos mismos cálculos, en España podrían crearse alrededor de 1.250.000 puestos de trabajo en cinco años.
Si por algo destaca la tecnología es por su capacidad constante de avanzar, haciendo necesaria la actualización de los conocimientos. Los profesionales STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) deben renovarse de forma constante, ya que aplican de manera integrada los conocimientos de las diferentes materias, para avanzar en la resolución de problemas diarios y construir soluciones innovadoras que emplean tecnologías disponibles de forma crítica y reflexiva.
Para lograr un avance educativo al mismo nivel que el desarrollo tecnológico, los estudios de ingeniería se hacen necesarios. Estos brindan a los estudiantes la oportunidad de adquirir competencias relacionadas con el conocimiento técnico, su aplicación práctica, la gestión de proyectos o la interrelación de diversas técnicas para resolver problemas en la vida real, desde el diseño de un audífono, hasta la gestión mundial del flujo de mercancías.
Además, los trabajos tecnológicos presentan una brecha salarial de género inferior; mientras que en el resto de las profesiones esta diferencia puede superar el 12%, en el caso de las ingenierías, no llega al 6%, según informe de la Fundación CYD.
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