La ligereza es un aspecto fundamental en el sector naval y del transporte en general, puesto que permite un ahorro del combustible empleado. Por este mismo motivo, también se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, lo que implica una ventaja para el medio ambiente.
Además, es un material que, a diferencia del acero, resiste la corrosión del medio marino sin necesidad de recubrimiento y ofrece una versatilidad en la fabricación de piezas muy superior a éste.
El blindaje está compuesto por dos capas. Según explica Enrique Díaz, responsable del Departamento de composites de Aimplas, “la parte exterior es la que cambia la morfología de la bala y la hace menos penetrante, mientras que la interior absorbe la energía del impacto”.
Pruebas de balística
Las pruebas de balística se han llevado a cabo con éxito usando munición militar del calibre 7,62, utilizada habitualmente en fusiles de asalto y ametralladoras, aunque, según indica Héctor Blasco, gerente de la empresa Astilleros Santa Pola, “la composición del blindaje se puede adaptar al nivel de riesgo que tenga cada cliente”.
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