La inteligencia artificial ya está modificando el mercado laboral, pero su primer impacto no parece estar produciéndose a través de grandes recortes de plantilla. El cambio empieza antes, en las vacantes que dejan de abrirse, las tareas que se automatizan y las oportunidades de entrada para los profesionales más jóvenes.
Esta es una de las principales conclusiones del Barómetro de Talento Digital 2026, elaborado por el Observatorio del Talento Digital de Digitalent Group y presentado por Nacho de Pinedo, cofundador de ISDI y director del Observatorio, durante la Digital Talent Summit celebrada en la sede de ISDI en Madrid.
El estudio refleja una organización a dos velocidades. Mientras el 77,8% declara un nivel medio, alto o muy alto de adopción de IA, el 79,2% reconoce una preparación desigual o insuficiente de sus profesionales. La tecnología se está incorporando así más rápidamente que las capacidades y las reglas necesarias para integrarla en el trabajo.
El ‘junior squeeze’ empieza por contratar menos
El 39,6% anticipa una reducción neta del empleo en su sector durante el próximo año, pero el ajuste previsto se produce antes en la contratación que en los despidos. Entre quienes esperan una reducción, el 35,4% señala que llegará a través de una menor contratación, frente al 17,1% que apunta directamente a recortes de plantilla.
Esta tendencia golpea especialmente a la puerta de entrada al mercado laboral. El 51,7% prevé menos oportunidades para los perfiles junior y otro 31,4% anticipa cambios relevantes en sus tareas. Además, los puestos administrativos son el nivel más señalado como expuesto a la IA, con un 50,7%, muy por delante de técnicos y mandos intermedios.
El denominado ‘junior squeeze’ plantea un reto que va más allá de reducir oportunidades de empleo. Si la IA asume las tareas que tradicionalmente han permitido aprender a quienes comienzan su carrera, las empresas tendrán que encontrar nuevas formas de construir su cantera de especialistas y directivos del futuro.
El ‘shadow AI’ avanza por delante de las empresas
La brecha también aparece en la gobernanza. El 87% considera que los profesionales utilizarían herramientas personales de IA si la empresa no les ofrece una alternativa corporativa, mientras solo el 29,5% dispone de un marco formalizado y comunicado.
El avance del shadow AI convierte la adopción de estas herramientas en un desafío de gestión. La respuesta ya no pasa únicamente por permitir o prohibir su uso, sino por ofrecer alternativas seguras, establecer reglas claras y formar a los profesionales para trabajar con ellas.
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