El catastrófico incendio de la Torre Grenfell en Londres (Reino Unido) mostró cuán importante es la protección frente a incendios. “Los retardantes de llama pueden retrasar el desarrollo de un incendio”, explica Oliver Kutsch, CEO del instituto de investigación de mercados Ceresana: “Proporcionan al departamento de bomberos y a los afectados minutos y segundos cruciales para el rescate. Los retardantes de llama actúan de manera química y física interrumpiendo el proceso de incineración en diferentes fases”.
Ceresana analiza por quinta vez el mercado mundial de los retardantes de llama en un nuevo estudio: para tipos bromados y clorados, así como ATH, organofosforados, ATO y otros tipos. Según dicha investigación, a nivel mundial se utilizan alrededor de 2,21 millones de toneladas de retardantes de llama al año en productos plásticos, dispositivos electrónicos, material de construcción y textiles.
Uso a menudo indispensable
La industria de la construcción fue el más importante mercado para los retardantes de llama. Alrededor del 30% de la demanda mundial se originó en este segmento. Los retardantes de llama son especialmente necesarios en las espumas aislantes hechas de poliestireno expandible (EPS), poliestireno extruido (XPS), cloruro de polivinilo (PVC) o poliuretano (PUR). Los retardantes de llama también se utilizan en numerosos materiales de construcción hechos de caucho, en adhesivos, así como en pinturas y barnices. En la industria electrónica, se utilizan para componentes individuales, tales como tarjetas de circuitos, carcasas de ordenadores, así como electrodomésticos y dispositivos de telecomunicación. Se utilizan en plásticos técnicos como ABS, poliamida, epoxi y policarbonato.
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