La economía circular y la bioeconomía están llegando al día a día: la normativa de la Unión Europea decreta cómo se envuelven las lechugas y qué envases acaban en los cubos de basura domésticos. Las leyes iniciadas por el Green Deal de la UE están comenzando a surtir efecto: el último estudio de mercado de Ceresana muestra que, cada vez más, las bolsas de plástico están siendo reemplazadas por bolsas de papel. Al mismo tiempo, está aumentando la demanda de bolsas de basura porque cada vez menos bolsas de la compra encuentran un uso secundario como bolsas de basura. Ceresana ha analizado por cuarta vez el conjunto del mercado europeo de bolsas y sacos fabricados con film de polietileno, films de otros plásticos, tiras plásticas tejidas (bolsas tejidas) y papel.
Se buscan bolsas ecológicas
Uno de los objetivos declarados de la Unión Europea es promover los bioplásticos para ayudar a reducir la demanda de materias primas fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. La UE ha anunciado nuevas normas sobre plásticos biológicos, biodegradables y compostables, como el etiquetado obligatorio, antes de finales de 2022. Esto debería poner fin a la “confusión generalizada entre los consumidores” y garantizar que los bioplásticos generen “genuinos beneficios ambientales”. Hasta la fecha, los envases de plástico fabricados con materias primas renovables, como el almidón de maíz o el suero de leche, no son necesariamente compostables, mientras que existen productos de plástico de origen fósil que son biodegradables. La mayoría de los países europeos están de acuerdo con que las bolsas de un solo uso, que están hechas principalmente de polietileno, deben desaparecer: las bolsas de plástico, como las finas bolsas de plástico para frutas y verduras frescas, están cada vez más sujetas a tarifas obligatorias o completamente prohibidas.
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