A medida que se acerca el año 2025, el panorama tecnológico está marcado por la incertidumbre económica y geopolítica, grandes cambios en el comportamiento de los consumidores, un ecosistema digital en expansión y una intensa presión para que las empresas adopten e integren la Inteligencia Artificial (IA) en sus principales operaciones.
En este contexto, las organizaciones deben ser capaces de reconocer las tecnologías que impulsarán un cambio duradero, incluyendo:
- Agentic AI, mayor personalización y eficiencia. En 2025, la IA no será solo una herramienta, sino también un colaborador. La IA con Agentes -que puede aprender continuamente de las entradas de los usuarios e integrar información contextual como historial de la cuenta, patrones de comportamiento y preferencias- funcionará de forma proactiva haciendo realidad la promesa de personalización y eficiencia de la IA. Algunos ejemplos son una IA de servicio al cliente que predice las necesidades del usuario antes de realizar una consulta, una IA de gestión de red que identifica problemas potenciales y los resuelve de forma autónoma, o incluso varios Agentes de IA automatizando la gestión de la cadena de suministro al coordinarse entre sí para pronosticar la demanda, coordinar entregas e incluso negociar con proveedores.
- Humanoides, parte de la plantilla. Los humanoides impulsados por IA formarán parte de la fuerza laboral del futuro, y probablemente se verá el primer caso el año que viene. Esto obligará a las empresas a reimaginar la dinámica de sus lugares de trabajo y la tecnología que los impulsa. Por ejemplo, deberán asegurarse de que su conectividad tenga los niveles adecuados de latencia, porque el rendimiento de los humanoides dependerá de su capacidad para procesar y analizar datos en tiempo real. También se deberán reforzar las medidas de seguridad para mantener a los humanoides a salvo de ciberataques y promover la transparencia necesaria en un entorno de trabajo híbrido en el que los humanos y las máquinas persiguen objetivos comunes.
- La ciberseguridad requerirá capacidades a escala de máquina. El auge de la IA también genera grandes desafíos de ciberseguridad. En 2025, las empresas deberán mejorar sus estrategias para hacer frente a nuevos riesgos como los ataques de inyección rápida, en los que entradas maliciosas aparentan ser indicaciones legítimas del usuario en sistemas de IA generativa. También para protegerse frente a ciberataques de tecnología cuántica y ataques a la cadena de suministro, las organizaciones integrarán la IA con el fin de aumentar las capacidades humanas y fortalecer la red como línea fundamental de defensa y aplicación de políticas.
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