Nuevas tecnologías de reciclado ofrecen hoy en día innovadoras vías para maximizar la transformación de residuos en nuevos recursos y acelerar así la transición hacia la economía circular. La mejora de los procesos de reciclado mecánico y químico, pero también las posibilidades que ofrece la aplicación de la biotecnología a través del reciclado enzimático, son clave para hacer más eficiente el tratamiento de los residuos, previa colaboración ciudadana en su correcta gestión. Así lo señala Itene con motivo del Día Mundial del Reciclaje, 17 de mayo.
Cada europeo generó 502 kg de residuos municipales en 2019, según los datos aportados en 2021 por Eurostat, la oficina europea de estadísticas, ocupando España la 15ª posición en el ranking, con una generación de 476 kg por habitante (por debajo de la media de la UE). Sin embargo, estos residuos pueden reintegrarse en la cadena de valor con nuevos usos si se aplican las tecnologías de reciclado adecuadas y el conocimiento tecnológico de expertos, y se apuesta por la I+D para hallar nuevas vías de valorización.
Hoy en día existen varios tipos de tecnologías de reciclado, como es el reciclado mecánico, que consiste generalmente en triturar los residuos plásticos, lavarlos y separar los contaminantes o impurezas presentes para posteriormente introducirlos en una extrusora para fabricar granza reciclada, la cual se transformará en nuevos productos. En la actualidad, se está trabajando en la mejora de estos procesos mediante la investigación en nuevas tecnologías como la extrusión reactiva para la mejora de propiedades, la deslaminación de envases multicapa, la extrusión con fluidos supercríticos o la descontaminación para la eliminación de contaminantes y su posible nuevo uso en packaging alimentario.
Proyectos
Como ejemplo de ello, el proyecto europeo Repair 3D, en el que se están desarrollando métodos innovadores de recuperación y reutilización de fibras de carbono procedentes de polímeros reforzados con fibra de carbono (CFRP), así como de reciclado de residuos termoplásticos. Estos compuestos se emplearán en el desarrollo de nuevos CFRP reciclables para productos de alto valor añadido. En este proyecto participa el centro tecnológico Itene junto a destacadas empresas, centros de investigación y universidades de otros países europeos.
Por su parte, el reciclado químico emplea procesos o agentes que afectan a la composición del residuo plástico, convirtiéndolo en moléculas más pequeñas que se pueden utilizar para nuevas reacciones químicas. Esta tecnología es complementaria al reciclado mecánico en aquellos materiales plásticos que no pueden ser valorizados por esta gracias a la despolimerización.
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