El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR, comenzará a aplicarse el 12 de agosto, fecha a partir de la cual determinadas obligaciones pasarán a ser exigibles para las empresas que comercializan productos envasados.
Su alcance va mucho más allá de la propia industria del packaging y afecta también a sectores como la alimentación, la farmacia, la cosmética, la higiene o la distribución, especialmente cuando las compañías comercializan productos bajo su propia marca y toman decisiones sobre el diseño, los materiales o el formato del envase.
Estas fueron algunas de las principales conclusiones de la jornada organizada el 2 de julio por el Cluster de Innovación en Envase y Embalaje y el Packaging Cluster para analizar las implicaciones prácticas del PPWR y ayudar a las empresas a prepararse ante su aplicación.
La bienvenida corrió a cargo de Àlex Brossa, Packaging Cluster Manager, y Jesús Pérez, director del Cluster de Innovación en Envase y Embalaje, quienes destacaron la importancia de generar espacios de información, reflexión y debate que ayuden a las empresas a prepararse ante los nuevos requisitos europeos.
En esta jornada participaron Alberto Fernández, responsable Catalunya de Alianzas Estratégicas de Ecoembes; Montse Castillo, Consultant Partner de Repaq; Jordi Garriga, Senior Innovation & Technical support Manager de Klöckner Pentaplast; Santiago Olivares, Senior Packaging Engineer de Rotorprint; Bárbarah Lopes, Division R&D Manager de Emsur, y Exequiel Lombardo, Procurement Director de Termoformas de Levante.
Nuevas responsabilidades para las empresas
Durante la sesión se destacó que el PPWR establece obligaciones específicas para fabricantes, productores, importadores y distribuidores, y que una misma empresa puede asumir varios de estos roles de forma simultánea. Por ello, cada agente deberá revisar su participación en la puesta en el mercado de los envases, identificar correctamente su posición dentro de la cadena de valor y determinar las responsabilidades que le corresponden en cada caso.
Uno de los cambios más relevantes afecta a las compañías que comercializan envases bajo su propia marca. Tal y como explicaron los expertos, cuando una empresa decide sobre elementos como los materiales, el formato, el logotipo o los colores corporativos, puede ser considerada fabricante y asumir la responsabilidad de garantizar la conformidad del envase, aunque su producción física corresponda a un proveedor externo.
La jornada también profundizó en la Declaración de Conformidad UE, una de las cuestiones que pasa a cobrar especial relevancia desde el 12 de agosto. Para elaborarla, las empresas deberán clasificar los envases que ponen en el mercado, identificar sus materiales y componentes y disponer de la documentación técnica necesaria.
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