Gracias a su amplia gama de aplicaciones posibles, los composites de fibra tradicionales son materiales populares en la fabricación, pese a sus costes de producción y eliminación relativamente altos. Estos inconvenientes se pueden evitar ahora con un nuevo material composite auto-reforzado hecho de polilactida (PLA), que se desarrolló como parte del proyecto Bio4self con la participación del Instituto Fraunhofer de Tecnología Química ICT. Tiene una base biológica, es fácil de reciclar y es más barato de producir, lo que lo hace ideal para su utilización en aplicaciones deportivas, de automoción y médicas.
Un biopoliéster termoplástico, el PLA, se basa en ácidos lácticos, recursos renovables de residuos agrícolas o materias primas cultivadas con dicho propósito, como la caña de azúcar. “En este proyecto, ahora hemos llevado los beneficios del PLA al siguiente nivel de aplicación, al fusionar dos tipos de PLA para crear los llamados composites de PLA autorreforzados”, declara Kevin Moser, project manager en Fraunhofer ICT.
En la fabricación del composite, se combinan dos tipos diferentes de PLA con diferentes puntos de fusión en un material composite de PLA autorreforzado. El PLA con un punto de fusión más alto está incrustado como una fibra de refuerzo en la matriz de punto de fusión más bajo. La rigidez del material resultante puede competir con los composites de polipropileno autorreforzado disponibles comercialmente. Está previsto fabricar prototipos iniciales ya a finales de este año.
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