Un trío de apasionados de los coches en Triamp necesitaba componentes para la electrificación de tres coches antiguos. Estas piezas fueron fabricadas por la empresa de transformación metálica Ray-Cut. Gracias a un tremendo trabajo en equipo, los apasionados suizos de los coches pudieron lograr su objetivo. Se necesitaron más de 2.000 h de trabajo para convertir dos Jaguar E-Type y un autobús Volkswagen de segunda generación en automóviles eléctricos de alto rendimiento sin dejar de ser lo más fieles posibles a la forma original.
Simon Jeger es un joven de 26 años que, tras finalizar su licenciatura en ingeniería mecánica, actualmente está matriculado en un máster en robótica en el Instituto Federal Suizo de Tecnología (ETH) de Zúrich. Él fue quien puso en marcha el proyecto Triamp junto con su padre Felix Stoffel. Ambos habían estado soñando con abordar un gran proyecto juntos durante mucho tiempo. Con los años, la idea maduró para electrificar el Jaguar E-Type, el coche de ensueño de Felix Stoffel, y no solo una vez, sino como un paquete doble. Para ampliar su conocimiento, incorporaron a bordo a Andreas Weibel, el propietario de un taller de reparación de automóviles. Además de su experiencia en mecánica, también contribuyó al proyecto con su autobús Volkswagen T2. Así nació Triamp.
El apasionado de Volkswagen Andreas Weibel fue quien estableció contacto con la empresa metalúrgica Ray-Cut, con sede en la pequeña ciudad suiza de Lyss. Además de las carcasas de chapa metálica para las baterías, Triamp necesitaba una amplia variedad de piezas de suspensión, así como una placa de acero sólida para conectar el motor eléctrico a la transmisión.
En Ray-Cut, las piezas se cortaron utilizando una ByStar Fiber de 10 kW, equipada con el cabezal de corte de nueva generación. “Nuestros ensayos de campo ayudan a Bystronic con el desarrollo posterior de sus láseres de fibra”, revela Sven Heukeroth, quien solía trabajar como técnico de servicio de Bystronic. Desde la fundación de Ray-Cut hace más de 30 años, ha confiado en las máquinas rojas de Bystronic, una de los cuales es una verdadera máquina vintage: una Byflex BTL fabricada en 1994. “La máquina ya ha registrado 92.000 h y funciona con la misma fiabilidad que el primer día”, comenta el director de producción. Él aprecia a la “vieja dama” por su versatilidad: además de láminas, la máquina también puede cortar tubos.
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