La Asociación Cluster de Aeronáutica y Espacio Hegan celebró el 23 de junio su asamblea general anual por vía telemática, en un acto inaugurado por Aitor Urzelai, director general de SPRI. En el evento, Carlos Alzola, presidente de Hegan y director general de ITP Aero, junto a Ana Villate, directora de la asociación, presentaron los datos de 2020, que muestran el impacto de la crisis sanitaria en el sector, con una caída del 28,3% en la facturación global de los asociados con respecto al año anterior y un descenso del empleo de casi el 10%.
El año 2020 ha sido calificado como el año más difícil por el custer aeroespacial vasco, que no había cesado de crecer en sus 24 años de historia, a pesar de las recesiones y crisis de las últimas décadas, y al haber sido afectado de lleno por el impacto que la pandemia de COVID-19 sobre el tráfico aéreo comercial. Este llegó a descender en 2020 hasta el 90% durante los meses de mayores restricciones de movilidad y, aun recuperándose a partir del periodo estival del pasado año, la demanda se encuentra desde entonces congelada, con una reducción del 60% en comparación con el periodo pre-COVID-19 (medida en pasajeros por kilómetro transportado, RPK), repercutiendo en la actividad industrial de los socios del Cluster de Aeronáutica y Espacio Hegan.
En este contexto, las entregas totales de aviones comerciales realizadas por Airbus y Boeing de forma conjunta se contrajeron un 42%, desde los 1.243 aviones entregados en 2019 (863 y 380, respectivamente) hasta las 723 unidades de 2020 (566 correspondientes a Airbus y 157 a Boeing), lastrando a todo el sector de producción.
Además de las caídas de facturación que conlleva este descenso de entregas, también los pedidos de nuevos aviones comerciales del duopolio se han resentido con fuerza en este periodo, y con un descenso de nuevas contrataciones en 2020 tan acusado que los pedidos netos de ambos fabricantes, sumados, se hallan en negativo. Esta situación de crisis sin precedentes de la aviación comercial llega después de varios años con un nivel muy alto de entrada de pedidos, que había supuesto un fuerte aumento en las tasas de producción y la consolidación de este sector en la Comunidad Autónoma Vasca. Atendiendo a esas perspectivas, e inducidos por los clientes, los socios se formaron para hacer frente a aquellos ramp-ups esperados; esto es una oportunidad para afrontar cualquier reto a corto plazo, ya que el cluster (las entidades que conforman el sector aeroespacial vasco) cuenta con la reactividad, la flexibilidad y el conocimiento necesarios para hacerlo.
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