Si bien el sector químico español cerró el ejercicio 2010 con un crecimiento del 6,2% que parecía garantizar la entrada en el ciclo de recuperación del volumen de producción, en 2011, a pesar de mantener hasta abril unos buenos niveles productivos, y coincidiendo con las nuevas señales de alarma de reactivación de la crisis a escala internacional, experimentó a partir de mayo una desaceleración de su crecimiento que, entre enero y julio, apunta a un ligero incremento del 1,1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, la ralentización de la producción se está centrando en determinados subsectores, esencialmente en los biocombustibles, destacando también los diferentes signos negativos registrados en la agroquímica, las pinturas y tintas, las fibras artificiales y las especialidades farmacéuticas. En ciclos positivos, se encuentran los sectores con más actividad en mercados exteriores, como la química básica, detergencia y cosmética, y las materias primas farmacéuticas. En el caso de Europa, y en el mismo periodo, el crecimiento del conjunto del sector es todavía más reducido, situándose en el 0,7%.
Respecto a la cifra de negocios, el crecimiento de los precios, pese a la atonía de la producción, mantiene niveles muy elevados de facturación, que alcanzaron hasta julio un crecimiento del 8,6%.
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