En un contexto tan complejo como el actual y con las empresas apostando por la inversión en economía circular, no parece muy adecuado la implantación de un impuesto que puede afectar de manera negativa a muchas empresas y también a los consumidores. En este sentido, instituciones internacionales han mostrado su desacuerdo ante la implantación de impuestos medioambientales como el impuesto a los envases de plástico no reutilizables, ya que afectará a todos, y especialmente a las rentas medias y bajas.
“La imposición de este impuesto mal llamado ‘verde’, que no reducirá la cantidad de residuos ni el abandono de los mismos, sí supondrá un incremento de precio de muchos productos esenciales de primera necesidad, estando ya sus envases gravados por el punto verde que financia la correcta gestión de sus residuos. En definitiva, un incremento de costes que repercutirá en los bolsillos de los consumidores finales, especialmente en aquellos más desfavorecidos”, asegura EsPlásticos. Por ejemplo, el coste de un envase vacío de productos lácteos se incrementa en un 42% debido a la aportación del punto verde; si a ese coste se le añade el nuevo impuesto, se incrementa otro 26%, haciendo que entre ambos el precio de dicho envase sea un 68% más caro.
Desde el sector de los plásticos, se quiere insistir en que la economía circular consiste en mantener en el círculo de la economía los materiales y productos el mayor tiempo y así prevenir la generación de residuos; reintroducir de nuevo los plásticos reciclados en nuevos productos y generar empleo y riqueza en el país.
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