La historia de éxito de Esteve SA con CMZ comenzó hace más de 15 años. Asentada en Toulouse, corazón del sector aeronáutico francés, la empresa cuenta en sus instalaciones con nueve tornos CMZ, tanto de la gama monotorre como multitorre. Cuando en 2011 la compañía se planteó modernizar su parque de maquinaria, decidió dar el salto de tornos y fresadoras japonesas a la fabricación europea, apostando así por CMZ. ¿Los resultados?: alta repetibilidad, gran precisión y una rápida adaptación de los operarios a la nueva máquina.
“Históricamente trabajábamos con máquinas japonesas y los operarios eran reticentes ante la llegada de una nueva marca. Sin embargo, tras 9 tornos CMZ, los resultados son claros: gran repetibilidad, precisión y facilidad de uso”, destaca Sylvain Chanal, director de Esteve SA.
El origen
Fundada hace más de 50 años, Esteve SA se ha consolidado como un referente en el mecanizado de precisión en Francia. Especializada en piezas pequeñas ‘que caben en la mano’, la compañía está ubicada en Toulouse, epicentro del sector aeronáutico del país, para el cual trabaja junto con el espacial y el médico. Sus procesos abarcan desde el prototipo hasta la fabricación en serie, con exigencias de precisión muchas veces por debajo de la centésima, y en volúmenes que pueden ir de 50 a 10.000 piezas al año.
En 2011, Esteve SA buscaba modernizar su parque de maquinaria, compuesto en su mayoría por marcas japonesas. Necesitaba un socio que fuera más reactivo en el servicio posventa, ofreciendo un acompañamiento cercano y transparente. Así, apostó por el cambio hacia una solución europea de la mano de CMZ.
El reto
El reto era doble. En primer lugar, a pesar de la buena respuesta de las máquinas asiáticas hasta entonces, el parque había quedado obsoleto y requería una renovación. La compañía llevaba trabajando con marcas japonesas desde 1985, lo que generaba una cierta inercia en sus operarios y procesos. En un principio, los usuarios manifestaban cierta reticencia ante la llegada de un nuevo torno: “¿Resultará tan fácil de manejar como el anterior?”, “¿La precisión estará a la altura?”, “¿Será fiable en un entorno tan exigente?”.
En segundo lugar, Esteve SA necesitaba asegurar que el nuevo partner cumpliera con los niveles de precisión y durabilidad exigidos por sus mercados. La problemática no era tanto un proceso técnico concreto, sino una necesidad general de reemplazo de máquinas e integración con garantía de rendimiento y adaptación rápida.
Pero los resultados no tardaron en llegar: máquinas robustas, potentes y fiables que resultaron muy sencillas de utilizar para los usuarios. Tanto es así que la compañía decidió seguir invirtiendo en CMZ, completando su parque con nueve tornos de la marca europea.
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