El 5G seguirá siendo el principal foco de desarrollo de la tecnología de radiocomunicaciones para atender la demanda mundial de gran ancho de banda y conectividad de alta velocidad. Sin embargo, para que el despliegue del 5G tenga éxito, los fabricantes deben utilizar materiales que combinen rendimiento mecánico, transparencia radioeléctrica y sostenibilidad para los radomos de antena. Juha Pesonen, responsable del segmento de telecomunicaciones del experto mundial en materiales compuestos Exel Composites, analiza algunas de las posibilidades de los composites para el 5G.
Los radomos desempeñan un papel importante en la protección de los sistemas de antenas frente a daños en situaciones adversas, como lluvia o nieve. Desde hace algún tiempo, se han venido utilizando compuestos en radomos de generaciones anteriores, lo que ha permitido a los fabricantes encontrar un equilibrio entre resistencia mecánica y permitividad de la señal.
Sin embargo, el 5G suele operar a frecuencias mucho más altas que el 4G, como la banda baja 5G por encima de 3 GHz, frecuencias de banda media en el rango inferior a 6 GHz y frecuencias de onda-mm en el rango de 24 GHz y superiores. A medida que aumenta el ancho de banda, se hace más difícil para los fabricantes de radomos diseñar radomos con transparencia radioeléctrica y que, al mismo tiempo, resistan las condiciones climáticas más diversas.
Fibra de vidrio y transparencia
La necesidad de mejorar la transparencia radioeléctrica impondrá nuevos requisitos a los radomos y a los compuestos utilizados en su diseño. Los materiales con fibra de vidrio han dado buenos resultados en torres de telefonía móvil de hasta 4G LTE, pero esta construcción de compuestos no producirá los mismos resultados con los sistemas de frecuencias superiores del 5G.
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