Expoquimia 2026 clausuró la edición de su 60º aniversario con la celebración de la última reunión de su comité organizador en Esencia Carinsa, el espacio experiencial, de innovación y formación del Grupo Carinsa en Barcelona. El encuentro incluyó un diálogo entre el presidente del salón, Carles Navarro, y la CEO de la consultora NOIMA, Sonia Ruiz, sobre competitividad, sostenibilidad y transformación de la industria química. La sesión también permitió hacer balance de la trayectoria del salón, agradecer la implicación de las empresas y entidades participantes, y homenajear a Xavier Pascual al cierre de su etapa como director de este salón.
El presidente del comité organizador de Expoquimia, Carles Navarro, destacó el carácter colectivo de la transformación experimentada por el salón. “Esto es un trabajo coral. Un proyecto como Expoquimia no se concibe sin el trabajo de muchísimas personas, sus propuestas, su compromiso, su pasión y su energía”, señaló.
Carles Navarro también repasó la evolución de Expoquimia bajo su presidencia desde la edición de 2021, todavía condicionada por la pandemia, hasta las convocatorias de 2023 y 2026. Precisamente esta última -coincidiendo con el 60º aniversario de la feria- ha consolidado iniciativas muy bien valoradas como la Gala Dinner, el área de conferencias Industry Showcase o los reconocimientos Best-in-Class, que han reforzado el papel de Expoquimia como espacio de encuentro, conocimiento y conexión del sector.
Según Carles Navarro, esta función seguirá siendo esencial pese a la creciente digitalización de las relaciones empresariales. “Las ferias van a seguir siendo el lugar en el que la oferta y la demanda se encuentran físicamente y se cierran acuerdos con un apretón de manos”, aseguró.
Competitividad sostenible
El principal eje de la reunión fue el diálogo entre Carles Navarro y Sonia Ruiz sobre algunos de los principales desafíos que afronta actualmente la industria química, ligados a la competitividad, la sostenibilidad, la energía, la regulación, la geopolítica, la innovación y el liderazgo.
Sonia Ruiz reivindicó el carácter habilitador de la química para numerosos sectores y la necesidad de explicar mejor esta contribución a la sociedad. A su juicio, la industria química sigue siendo percibida en demasiadas ocasiones desde la óptica del riesgo y no suficientemente como fuente de innovación y soluciones. Por ello, defendió una narrativa basada en hechos y datos que permita visibilizar y explicar mejor su aportación a la sociedad.
La conversación trató, asimismo, la aparente “fatiga” que atraviesa el discurso sobre la sostenibilidad. En opinión de Sonia Ruiz, no se trata tanto de una crisis del concepto como de revisar un enfoque que, en algunos casos, se ha vinculado excesivamente al cumplimiento normativo y a los informes. Frente a ello, defendió su integración en el negocio como vía para impulsar la innovación, anticipar riesgos y reforzar la resiliencia de las empresas.
Carles Navarro, por su parte, subrayó la estrecha relación entre sostenibilidad y competitividad e incidió en las dificultades que afronta la industria química europea por los costes energéticos, la presión regulatoria y la competencia de otros grandes bloques económicos como EEUU y China.
En este contexto, defendió avanzar en la transformación de la industria mediante la descarbonización, la digitalización y la circularidad, acompañadas de políticas industriales que faciliten las inversiones necesarias. “La química tiene que convertirse en una prioridad para nuestros políticos”, afirmó, reivindicando su carácter estratégico para la economía y su papel como “industria de las industrias”.
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