El material del que están hechas las bolsas de plástico ha ido cambiando en los últimos años y son numerosos los comercios y grandes superficies que han ido sustituyendo progresivamente las bolsas que ofrecen al consumidor para que transporte sus compras. Tradicionalmente hechas de polietileno (PE) -un material resistente y reciclable, pero no biodegradable-, hoy día están pasando a ser oxodegradables (también de PE, pero con un aditivo para facilitar la degradación más rápida) o biodegradables (normalmente hechas a partir de materiales como el almidón o el ácido poliláctico). Entre los motivos de dicho cambio, se encuentra el compromiso de emplear, en las aplicaciones en las que esto es posible, bolsas más respetuosas con el medio ambiente, para evitar así que una parte de las 238 bolsas de plástico, que de media utilizamos anualmente cada uno de nosotros, queden abandonadas en la naturaleza sin posibilidad de reciclado.
Sin embargo, entre las consecuencias de dicho cambio, están también las dificultades que la nueva mezcla de materiales ha traído para los recicladores de este residuo. Es en este contexto donde surge el proyecto europeo Filmsort: una investigación liderada por el Centro Tecnológico Gaiker-IK4 (experto en la I+D+i asociada a plásticos y composites y a medio ambiente y reciclado) y desarrollada en colaboración con la empresa española recuperadora de plásticos Cordoplas y la alemana RTT-Steinert, dedicada a la fabricación de equipos para plantas de reciclado.
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