Las oportunidades que la impresión 3D puede aportar a la industria centraron la primera de las ponencias. Esta nueva tecnología posibilita la diferenciación frente a la fabricación en masa y el acceso a un mercado global, al tiempo que aligera o elimina procesos intermedios, haciendo llegar el diseño directamente al usuario final en cualquier parte del mundo.
Como principales ventajas, el gerente de Makers Igualada, S.L., Carles Bas, destacó la fabricación bajo demanda y la máxima personalización del producto, y enumeró como inconvenientes la protección de la propiedad intelectual de los diseños o la limitación actual de los materiales y de la propia técnica.
Por su parte, el responsable del servicio técnico de Sicnova en Cataluña, Pere Caparrós, se centró en las aplicaciones finales para muy diversos sectores (piezas dentales, dispositivos médicos, joyería, recambios industriales o de automóvil…) para demostrar la transversalidad de esta tecnología.
Más concretamente, para la industria del packaging, Pere Caparrós habló de la utilidad de la impresión 3D en la fabricación de prototipos funcionales, en la personalización de partes de un envase o en la realización de tiradas cortas para realizar tests de mercados. Con la impresión tridimensional se acelera el proceso de fabricación, se consiguen geometrías ilimitadas, se mejora la escalabilidad y el rendimiento y se reducen los procesos.
Durante la jornada, se realizó una demostración con impresoras 3D, cuyo rango de precios va desde los 1.000 euros de las domésticas hasta el millón de euros de las profesionales. Pere Caparrós advirtió de que a partir de 200 piezas la impresión 3D deja de ser rentable.
Bioplásticos, material al alza
Los bioplásticos tienen un elevado potencial de crecimiento como material de envase y embalaje, que el investigador del Departamento de Sostenibilidad y Valorización de Aimplas, Leandro Casabán, estimó entre un 15-20% anual, previendo que la producción actual (1,5 millones de toneladas) se quintuplicará en 2018.
En su ponencia, Leandro Casabán se centró en los beneficios medioambientales del uso de bioplásticos derivados de materias primas renovables y/o biodegradables para la fabricación de todo tipo de envases y embalajes. El investigador repasó las diferentes familias de biopolímeros que hoy existen, destacando sus propiedades, ventajas y limitaciones. Asimismo, enumeró algunos de los proyectos desarrollados por Aimplas para el sector farmacéutico y cosmético, que han permitido conseguir envases biodegradables más ligeros y seguros, que alargan la vida útil del producto que contienen.
Leandro Casabán habló también del ecoetiquetado como herramienta que añade valor.
Sistemas antifalsificación
Para garantizar la autenticidad de los productos, evitando las falsificaciones y las pérdidas económicas que ellas conllevan, el packaging puede resultar un eficaz aliado si incorpora los sistemas adecuados. La directora de I+D+i y Laboratorio de la Real Casa de la Moneda – Fábrica Nacional Moneda y Timbre, Paloma Varela, presentó diferentes niveles de seguridad que se pueden aplicar a etiquetas o envases (detectables a simple vista, con dispositivos sencillos o complejos o con maquinaria especializada), así como el uso de tintas especiales y materiales sobre los cuales trabajar estos sistemas antifalsificación. Paloma Varela recordó la conveniencia de estudiar cada caso y aplicar soluciones a medida a las necesidades de cada empresa en función del tipo de producto a proteger.
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