El envase, además de proteger y facilitar la manipulación del producto, es el canal de comunicación entre este y los consumidores. En la última década, se ha dado un giro total, mejorándolo radicalmente, gracias al desarrollo de los envases inteligentes, que aportan información de valor añadido.
En el proyecto Sneakpack, cofinanciado por el Ivace de la Generalitat Valenciana y los fondos Feder, el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) está centrado en el desarrollo de diferentes indicadores inteligentes que permitan monitorizar productos envasados y que aporten una información extra y de gran valor sobre los productos para los consumidores.
Una vía en la que se está investigando dentro de este proyecto, y que resulta de gran utilidad para reducir el desperdicio de alimentos y garantizar la seguridad alimentaria, es el desarrollo de indicadores de frescura. Estos se imprimen directamente sobre el material de envase y pueden informar sobre la frescura de los alimentos que contiene, de una forma individualizada y a tiempo real.
En este contexto, el desarrollo se está realizando para productos frescos y de IV y V Gama. Diferentes etiquetas cambian de color a medida que el alimento pierde frescura o se va deteriorando. El consumidor puede ver por diferentes estados de colores que el producto se está estropeando, pero también puede recibir a través de una app un aviso al móvil para alertar sobre su pronto consumo.
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