El consumo de frutas y hortalizas es importante para combatir y prevenir enfermedades tales como la obesidad, enfermedades cardiovasculares, cáncer o la diabetes, entre otras. Estos productos son una fuente importante de muchos micronutrientes, como vitaminas y polifenoles, con efectos positivos sobre la salud, así como de hidratos de carbono de bajo peso molecular (azúcares), fibra y agua.
Su manipulación debe de ir acompañada de prácticas específicas de conservación para evitar que aparezcan alteraciones y enfermedades. Y es que los productos hortofrutícolas son propensos a la contaminación por mohos y levaduras en el campo, durante la cosecha, el transporte y la comercialización.
El envase tradicional encuentra limitaciones a la hora de conseguir un aumento de la vida útil de los productos hortofrutícolas, así como un aumento de su seguridad microbiológica.
Para ello, se ha puesto en marcha el proyecto Frutapack, respondiendo a la necesidad de desarrollar envases activos antimicrobianos que eviten o retarden el crecimiento de microorganismos en los alimentos. Cuenta con el apoyo del Ivace de la Generalitat Valenciana y los Fondos Feder.
Freno a los microorganismos
El objetivo concreto es retardar o inhibir el crecimiento de microorganismos alterantes (hongo y levaduras) en los productos hortofrutícolas, alargando la vida útil y mejorando la calidad y seguridad.
En esa línea, y de manera concreta, Itene está trabajando en una selección de productos hortofrutícolas susceptibles de alteración microbiológica y estudiando los principales mecanismos de deterioro.
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