La Jornada Anual AEQT 2021, que se celebró el 24 de noviembre en el PortAventura Convention Centre, sirvió para constatar que la industria química será imprescindible en los próximos años para favorecer la consecución de los retos de sostenibilidad a los que se enfrenta la sociedad. Después de la edición exclusivamente telemática de 2020, este año la Jornada volvió a reunir presencialmente a los miembros de las comisiones de trabajo de la AEQT, a los business partners de la asociación y también a representantes de instituciones públicas y privadas del territorio, extremando en todo momento las medidas de seguridad y prevención anti-COVID-19.
La parte central del evento fue un diálogo entre el presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Carles Navarro, y la directora del Laboratorio de Ecoinnovación, Alba Cabañas, bajo el título “Agenda 2030: un repte amb química”. En él, ambos ponentes reflexionaron en torno a estos Objetivos de Desarrollo Sostenible y cómo interpelan a la industria química.
Por un lado, se pusieron sobre la mesa los muchos retos que tiene la industria de antemano para adaptarse a una nueva realidad basada en la neutralidad climática y la economía circular; retos que el sector está obligado a afrontar si desea garantizar la continuidad de sus actividades a largo plazo: transición energética y reducción de emisiones de CO2, captura de CO2 y utilización como materia prima, incorporación del hidrógeno como vector energético, innovación en nuevos materiales que sean biodegradables o compostables, desarrollo del reciclaje químico o molecular… cuestiones que, tal y como remarcó Carles Navarro, la industria está decidida a aplicar y, de hecho, en muchos casos ya trabaja en ellas.
Asimismo, el diálogo también permitió constatar que la industria química será clave para favorecer la consecución de los retos 2030 por parte del resto de sectores y de la sociedad en general: cuestiones como la potabilización de agua, la conservación de alimentos, la generación de energías renovables y su almacenamiento, la nueva economía basada en el hidrógeno, el desarrollo de materiales para la impresión 3D… son solo algunos ejemplos de soluciones que serán posibles gracias a la industria química. “La química ahora mismo es parte del problema y trabaja para dejar de serlo. Pero, al mismo tiempo, trabaja también para ser parte de la solución. Ya lo está siendo, y lo será. Sin la química no habrá solución a los retos de la Agenda 2030”, coincidieron ambos ponentes.
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