El Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) celebró la quinta edición de su Seminario Internacional de Biopolímeros y Composites Sostenibles. Se trata de un encuentro de carácter internacional que ya se ha consolidado para el sector de los bioplásticos como una cita ineludible en la que los principales actores de este negocio analizan la evolución de la industria y presentan sus últimos desarrollos.
Actualmente, según los datos presentados durante la jornada del 6 de marzo por parte de European Bioplastics, la producción mundial de bioplásticos representa tan solo un 1% de los plásticos que cada día se ponen en el mercado. Pero las previsiones de crecimiento son muy alentadoras para esta industria, ya que, si en 2012 se produjeron en todo el mundo 1,4 millones de toneladas de estos materiales, en 2017 se espera haber multiplicado por cuatro esta cifra, hasta alcanzar los 6,2 millones de toneladas.
Los bioplásticos, comprenden dos grandes tipos de materiales: aquellos fabricados a partir de materias primas renovables y los biodegradables.
Además, existen aquellos que combinan ambas características. Actualmente, son los renovables los que mayor protagonismo tienen en la industria y los que mayor crecimiento van a registrar en los próximos años. Gracias a la procedencia de las materias primas utilizadas en su fabricación, estos materiales permiten a la industria reducir su dependencia de las fuentes fósiles. Por su parte, los biodegradables suponen una gran ventaja en la gestión de residuos, ya que pueden ser gestionados junto con el resto de materia orgánica en plantas de compostaje.
Durante este encuentro, se pusieron sobre la mesa los retos a los que todavía tienen que enfrentarse los bioplásticos, como algunas limitaciones que pueden afectar a sus propiedades físicas, químicas y mecánicas, pero también las oportunidades que se presentan para ellos en forma de productos de alto valor añadido en sectores como la automoción y el eléctrico-electrónico.
Biodegradables desde la cafetera hasta las zapatillas
A pesar de contar todavía con una capacidad de producción limitada en comparación con los plásticos convencionales, los bioplásticos ya han logrado una presencia relevante en sectores como el envase y el embalaje. Y, gracias a la I+D, también han comenzado a emplearse en la fabricación de objetos de uso cotidiano. Es el caso de unas innovadoras cápsulas de café sostenibles en todos los sentidos, ya que no solo son biodegradables, sino que el café que contienen procede de cultivo ecológico y comercio justo. En 12 semanas y condiciones de compostaje, las cápsulas se degradan y se convierten en abono junto con los restos del café.
También para el sector de la alimentación y bebidas, se han presentado productos como el primer tapón para vino con huella de carbono cero, reciclable y elaborado a partir de materias primas renovables, que no solo evita el sabor a corcho en los caldos, sino que permite una gestión del oxígeno homogénea y previene el desperdicio de producto por degradación. Y, para la purificación de agua, un filtro de coco fabricado con composites renovables y biodegradables.
En el sector del equipamiento deportivo y personal, el viernes 7 de marzo se presentaron las primeras zapatillas deportivas con suelas biodegradables y renovables, un calzado con un impacto medioambiental un 31% menor que el convencional.
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