El avión Solar Impulse 2 (Si2), propulsado exclusivamente por energía solar, aterrizó el 23 de junio en Sevilla después de una travesía trasatlántica de más de 70 h de vuelo (tres días y sus tres noches), con cero combustibles y cero emisiones.
Desde que Solvay se convirtió en el primer socio tecnológico del proyecto Solar Impulse, hace 12 años, sus equipos de investigación e innovación han sido esenciales para reducir al mínimo el peso de la aeronave y en la maximización del almacenamiento de la energía, permitiéndole volar durante la noche. Solvay ha creado 15 innovadores productos que han sido aplicados en más de 6.000 piezas que ayudan a la generación y almacenamiento de la energía, optimizan el consumo de combustible y aportan ligereza a la estructura del avión.
El grupo Solvay, presente desde el inicio del proyecto en 2004, ha contribuido al éxito de volar con energías limpias aportando valor con el desarrollo de tecnologías pioneras. Con esta iniciativa, el Grupo afianza su posición de liderazgo en energías renovables, eficiencia energética y movilidad sostenible.
Áreas de trabajo
En concreto, las contribuciones de Solvay se han materializado en las siguientes áreas:
- Captura de energía: en la creación de películas para proteger las células fotovoltaicas y para el relleno de los huecos entre las placas.
- Almacenamiento de energía: optimizando la densidad de la energía y reduciendo el peso de las baterías de litio.
- Estructura: en el diseño de los soportes del larguero de las alas y el aislamiento de la cabina.
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