La industria europea de máquinas-herramienta generó una producción superior a los 25.500 millones de euros en 2024. Las máquinas-herramienta modernas son altamente sofisticadas y están cada vez más digitalizadas. Una sola máquina-herramienta puede incorporar numerosos componentes. Según la ‘Cyber Resilience Act’ (CRA), cada uno de estos debe cumplir con los requisitos de ciberseguridad antes de que el producto final sea declarado conforme a la normativa y se comercialice. Esta dependencia de cadenas de suministro complejas y multicapa pone de manifiesto tanto la relevancia sistémica del sector como la considerable dificultad de un cumplimiento rápido, especialmente para las pymes. Cecimo lo explica en el documento “The CRA complexities for the machine tool industry”.
La industria de máquinas-herramienta es el pilar de las capacidades europeas de fabricación, ya que resulta básica en las cadenas de suministro de diferentes industrias derivadas, desde la automotriz y la aeroespacial, hasta la defensa, la ingeniería de precisión y los equipos ópticos, entre otras. En 2024, la industria europea de máquinas-herramienta generó una producción superior a los 25.500 millones de euros, representando a alrededor de 1.500 empresas industriales y dando empleo directo a más de 150.000 personas. Sin embargo, la importancia de esta industria va mucho más allá de estos puestos de trabajo y su facturación. La industria europea de máquinas-herramienta es una fuente constante de innovación, lo que la sitúa entre los sectores más avanzados de Europa.
Las máquinas-herramienta modernas son altamente sofisticadas y están cada vez más digitalizadas. Una sola máquina-herramienta puede incorporar numerosos componentes, a menudo procedentes de diferentes proveedores especializados. Según la ‘Cyber Resilience Act’ (CRA), cada uno de estos componentes debe cumplir con los requisitos de ciberseguridad antes de que el producto final se declare conforme con la normativa y se comercialice. Esta dependencia de cadenas de suministro complejas y multicapa pone de manifiesto tanto la relevancia sistémica del sector como la considerable dificultad de un cumplimiento rápido, especialmente para las pymes.
Cecimo, en representación de la industria europea de tecnología de fabricación, apoya la CRA como un paso regulatorio necesario para elevar el nivel de ciberseguridad de todos los productos con elementos digitales y crear igualdad de condiciones, especialmente para las pymes. A medida que los sistemas industriales se interconectan cada vez más, la CRA está diseñada acertadamente para proteger las cadenas de suministro, las instalaciones de producción y a los usuarios finales frente a los crecientes ciberriesgos. Una ciberseguridad más sólida es fundamental para la seguridad digital y económica de Europa. Los principios de seguridad desde el diseño, junto con obligaciones claras de responsabilidad y garantía para los productores de software, abordan deficiencias históricas que la CRA busca resolver adecuadamente.
No obstante, Cecimo teme que el calendario actual de implementación de la CRA pueda generar cargas desproporcionadas para los fabricantes de maquinaria y sus proveedores. El breve plazo previsto para lograr el cumplimiento no refleja la complejidad de las cadenas de suministro industriales y podría impedir que las empresas adapten todos los componentes y sistemas a tiempo. Sin un enfoque gradual y una orientación clara y práctica, los fabricantes podrían verse obligados a pausar el desarrollo de productos, posponer inversiones y retrasar las entregas, lo que en última instancia debilitaría la competitividad industrial de Europa. A largo plazo, estas presiones podrían generar incertidumbre innecesaria para las empresas y pérdida de empleos.
Las máquinas-herramienta importan
Las máquinas-herramienta ocupan un lugar singular en el ecosistema industrial europeo. No son productos de consumo ni dispositivos independientes, sino equipos de fabricación altamente desarrollados que facilitan la producción de prácticamente cualquier otro bien avanzado, como automóviles, aviones, equipos médicos y tecnologías de energía renovable, entre otros. Estas máquinas están diseñadas para cortar, dar forma y refinar materiales como acero, aluminio y metales no ferrosos con gran precisión y eficiencia.
En las últimas décadas, la digitalización ha transformado la industria. El CNC, la integración de software y los flujos de trabajo digitales han hecho que las máquinas-herramienta sean más inteligentes, estén más conectadas y sean más productivas. Hoy en día, las máquinas-herramienta son sistemas de producción altamente digitalizados, integrados en cadenas de suministro globales y con software industrial. Esto subraya la importancia de la ciberseguridad, pero también pone de manifiesto los retos a los que hace frente el sector cuando las nuevas regulaciones se aplican universalmente a ‘todos los productos con elementos digitales’, sin considerar la complejidad e interdependencia inherentes al sector.
Inquietudes y recomendaciones
Según las disposiciones actuales de la CRA, todos los productos con elementos digitales comercializados en la UE deben ser conformes a la normativa antes del 12 de diciembre de 2027. Este plazo se aplica de inmediato, sin ningún periodo de transición ni reconocimiento de derechos adquiridos para los productos ya existentes. Si bien el calendario pretendía dar tiempo al sector para adaptarse, resulta insuficiente para sectores de alta complejidad como el de las máquinas-herramienta, donde los largos ciclos de desarrollo y las cadenas de suministro multinivel dificultan especialmente la implementación.
Cadenas de suministro complejas y restricciones de tiempo
Los fabricantes de máquinas-herramienta son integradores de sistemas que operan dentro de cadenas de suministro complejas y multinivel. No producen todas las piezas de manera interna, sino que dependen de proveedores especializados para componentes, ensamblajes y subsistemas críticos, como controladores, accionamientos, robots industriales, dispositivos de refrigeración o sensores. Muchos de estos componentes se consideran ‘productos con elementos digitales’ según la CRA, lo que significa que cada uno debe cumplir individualmente la normativa antes de que la máquina-herramienta final pueda ser declarada conforme.
Esta interdependencia plantea un importante reto temporal. Si los fabricantes de componentes emplean la mayor parte del periodo de transición para rediseñar y certificar sus productos, los fabricantes de máquinas-herramienta dispondrán de muy poco tiempo para adaptar y validar sus propias máquinas. A diferencia de la electrónica de consumo masivo, las máquinas-herramienta suelen fabricarse a medida. Esto significa que el diseño, o las adaptaciones específicas para el cliente, solo comienzan tras la realización del pedido. La adquisición de componentes, conjuntos y sistemas que cumplan con la normativa debe llevarse a cabo mucho antes de que la máquina se ensamble y se entregue. La integración de componentes que cumplan la normativa y la validación final de las máquinas pueden tardar más de 12 meses y, en algunos casos, hasta 18 o incluso 24 meses.
Para cumplir de forma realista el plazo de 2027, los componentes que sean conformes a la normativa deberían estar disponibles en el mercado a más tardar en 2026. Sin esta secuencia, los fabricantes corren el riesgo de enfrentarse a un cuello de botella en el cumplimiento normativo que podría impedirles entregar máquinas que cumplan la normativa CRA dentro del plazo establecido.
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