Los eventos de carreras de motos son un mundo en sí mismo. Son punto de reunión de muchos clichés: pelo largo, cuero negro, barbas espesas, ritmos fuertes y, sobre todo, ruido de motores, ya sea el fuerte rugido de los japoneses o más suave de los estadounidenses; todo ello, impregnado por el olor de una mezcla de aceite, gasolina, goma y salchicha a la parrilla.
En resumen, el escenario perfecto para que una empresa de alta tecnología de Westfalia Oriental, Phoenix Contact, clave su bandera en el futuro de la electromovilidad. En 2019, se dio el pistoletazo de salida de MotoE, una nueva categoría dentro de la clase reina, MotoGP; una moto también rapidísima y potente pero sin el típico rugido del motor de cuatro cilindros, que produce hasta 15.000 revoluciones. Las motos eléctricas tampoco son del todo silenciosas, porque, además de los silbidos de los neumáticos, el potente motor eléctrico también produce un sonido de alta frecuencia, una oda a la nueva forma de locomoción.
La nueva competición, que se desarrolla en paralelo al clásico evento de MotoGP, no sale de la nada. Las carreras siempre han sido el escenario ideal para que los fabricantes de vehículos de dos ruedas lleven su mensaje de marca a los aficionados y a la gente. En el pasado, Ducati, Yamaha, Honda y compañía dominaron el terreno.
Pero ahora una forma completamente nueva de transporte electrificado sobre dos ruedas se está moviendo por las grandes ciudades de todo el mundo, especialmente en Asia. Allí, los grandes fabricantes consolidados tienen cada vez más difícil homologar sus motocicletas con motores de combustión. Las nubes de contaminación provocadas por los miles de económicos motores, a menudo de dos tiempos, que se movían por las estrechas calles eran excesivas. Aunque los motores modernos de los fabricantes consolidados sean significativamente menos contaminantes que sus parientes lejanos de producción simple y barata, los de combustión lo tienen cada vez más difícil.
Todo comenzó por el ciclomotor
La marcha triunfal de la electromovilidad se ha reflejado ante todo en el mercado del ciclomotor. Asimismo, despega gradualmente en el área de las dos ruedas más grandes. Con el trasfondo del cambio climático y la revolución energética, se trata de un paso lógico.
Así que hay gran interés en llevar la electromovilidad a las carreras de motos. En el ámbito de las dos ruedas, la proximidad entre la producción en serie y las motos de carreras es más clara, el desarrollo más rápido y económicamente más viable que en la Fórmula 1 de cuatro ruedas.
Además, los veloces pilotos no tienen por qué esconderse de sus homólogos emisores de gases. Aunque la incorporación de la batería las hace mucho más pesadas que, por ejemplo, la clase reina de MotoGP (157 kg frente a 260 kg), hace tiempo que alcanzan velocidades y tiempos de vuelta equivalentes a los de Moto2, la segunda clase de prototipos más potente del campeonato mundial de motociclismo.
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