Tras tres años complicados, la industria alemana de máquinas-herramienta puede respirar con cierto alivio: los pedidos entrantes aumentaron un 15% en el primer trimestre de 2026. No obstante, la situación sigue siendo compleja: la producción, las exportaciones y el empleo continúan recudiéndose, mientras que el conflicto en Oriente Medio genera mayor incertidumbre y costes más elevados, lo que frena la inversión. “Parece que la situación ha tocado fondo, pero aún estamos lejos de revertir la tendencia. Los próximos meses demostrarán si la recuperación es más duradera”, afirma Bernhard Geis, responsable de Economía y Estadística de VDW (Asociación Alemana de Fabricantes de Máquinas-herramienta).
Los pedidos nacionales e internacionales contribuyen casi por igual al repunte, con un 18% y un 14%, respectivamente. Sin embargo, estas cifras no reflejan la situación completa. La base para estos cálculos es débil, sobre todo en el mercado doméstico. Además, los pedidos puntuales y los proyectos desempeñan un papel fundamental, aunque sin una recuperación perceptible de la demanda. Los servicios y las reformas siguen teniendo un efecto estabilizador. Al mismo tiempo, la dinámica varía considerablemente dependiendo del sector: la aviación, la defensa, la tecnología médica y la electrónica muestran un desarrollo positivo, mientras que la metalurgia y la ingeniería mecánica, así como la automoción y la industria de proveedores en particular, siguen debilitadas.
La situación en la industria alemana de máquinas-herramienta sigue siendo tensa. La producción cayó un 11% en el primer trimestre, hasta los 2.800 millones de euros. Las ventas nacionales se redujeron un 13%, un resultado peor que el de las exportaciones, que se redujeron un 10%.
La utilización de la capacidad empresarial continuó disminuyendo, hasta alcanzar la cifra más reciente de 73 puntos porcentuales. Los ajustes necesarios en la capacidad se aprecian claramente en los cambios en el número de empleados. En marzo, el sector empleaba a 60.600 personas, casi un 9% menos que el año anterior.
Conclusión
Bernhard Geis concluye: “El aumento de los pedidos en el primer trimestre es un indicador clave, pero no significa que todo esté resuelto. Para una tendencia alcista sostenida, se necesita una mayor confianza en los inversores y unas condiciones económicas más estables”.


