El proyecto SSUCHY, que trabaja en el desarrollo de componentes de composite basados en fuentes renovables (es decir, biopolímeros y refuerzos de fibra vegetal) para aplicaciones en los sectores de transporte y audio, reunió a sus 17 socios europeos en Estocolmo (Suecia) el 4 y 5 de octubre. El encuentro representó una oportunidad para el consorcio de hacer un balance de su primer año de trabajo, que ha permitido el avance en varias actividades de la cadena de valor dedicada al desarrollo de productos compuestos de origen biológico: producción, recogida y explotación de materia prima.
La producción de cáñamo y su transformación en preformas textiles y materiales compuestos ha progresado de manera significativa. En cuanto a la producción de plantas, se han seleccionado las variedades y se han optimizado las prácticas de cultivo gracias a los conocimientos previos recogidos en el proyecto europeo Multihemp. El inicio de septiembre de 2018 estuvo marcado por el final de las cosechas, proporcionando al consorcio SSUCHY un material vegetal cuya historia es conocida y su trazabilidad está asegurada. Cabe señalar que, por primera vez, en la escala del compuesto de matriz termoestable se han recogido resultados que demuestran propiedades mecánicas iguales o superiores a las obtenidas con los refuerzos de lino más eficaces del mercado.
Además, las actividades llevadas a cabo por el consorcio SSUCHY condujeron a una matriz de poliepóxido con un 100% de base biológica, a escala de laboratorio, sintetizada a partir de sintones derivados de madera y plantas y, en particular, de lignina, que combina propiedades mecánicas y de resistencia al fuego.
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