Marshall Aerospace and Defence Group utiliza impresión 3D avanzada de Stratasys para fabricar piezas aptas para el vuelo destinadas a varios de sus aviones militares, civiles y comerciales, al tiempo que produce equipos específicos de operaciones en tierra con un coste menor que el de las alternativas de aluminio. Actualmente, la empresa es una de las compañías aeroespaciales y de defensa independientes y de propiedad privada más grandes del mundo.
Marshall ya utiliza varias piezas de conductos impresos en 3D en aviones muy modificados, así como soportes para cuchillos de seguridad e interruptores para interiores de aviones. La impresión 3D a petición de piezas aprobadas para el vuelo permite a la empresa producir piezas más ligeras que con los métodos tradicionales, en un tiempo considerablemente menor y con un coste más bajo.
Según Chris Botting, ingeniero de materiales, procesos y fabricación aditiva en Marshall ADG, la posibilidad de crear piezas impresas en 3D precisas, repetibles y fiables, con materiales aprobados para el sector aeroespacial, es la clave para conseguir el rendimiento necesario para poder usar dentro de los aviones.
“Cuando fabricamos según complejos programas de ingeniería, necesitamos un método que pueda producir un conducto preciso, complejo, funcional y ligero de forma eficiente con costes mínimos de herramientas; ahí es donde la impresión 3D encaja a la perfección. Pero también tenemos que asegurarnos de que el conducto será aprobado para el vuelo por la EASA”, explica Chris Botting.
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