El 11 de febrero se celebró el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una buena ocasión para recordar que aún persisten importantes brechas entre hombres y mujeres en el acceso a sectores como la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas (STEM). Esta disparidad de género pone en riesgo considerable la consecución de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, que en su ODS-4 vela por garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Iberoamérica sigue siendo una de las regiones del mundo más afectadas por esta brecha de género. De acuerdo con su publicación “El Estado de la Ciencia 2020”, a pesar de que el 55% de la población universitaria de la región está integrada por mujeres, la participación de estas en carreras TIC es solo del 21%, siendo igual o inferior al 13% en países como España, Brasil o Chile.
En cuanto a la presencia de mujeres en la investigación, los datos de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología, coordinada por el Observatorio de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la OEI, señalan que en Iberoamérica el 44% de quienes investigan son mujeres; sin embargo, en países como Chile o México esta proporción apenas roza el 30%. Asimismo, la brecha de género se acrecienta aún más en la investigación que se hace en el sector empresarial, donde, en países como Guatemala, solo el 15% del personal investigador en empresas está integrado por mujeres.
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