Flame Offroadboards, fabricante alemán de mountain board, está utilizando los servicios de Protomold, especialista en moldeo por inyección rápida, para contribuir a que este fenómeno deportivo en rápido crecimiento se convierta en el accesorio de actividades al aire libre más moderno del mundo.
¿Quién hubiera dicho cuando, a finales de los 80, veíamos a los primeros adictos a las pendientes con sus pañuelos en la cabeza, montados en un monopatín sin ruedas, que los snowboards se venderían en cantidades de hasta 5 millones al año? Sin embargo, casi 30 años más tarde, la búsqueda del desafío para recargarse de adrenalina en los meses de verano ha dado lugar a un nuevo furor surgido en la región alpina de Europa central. Un nuevo y difícil deporte llamado off-road o mountain boarding está cobrando intensidad y agotando el suministro actual. Por este motivo, el precio actual en la calle de una tabla profesional es de aproximadamente 2.000 euros.
Con estos precios prohibitivos para muchos que desean probar este nuevo deporte, un joven empresario alemán llamado Albert Müller ha lanzado una empresa con el nombre de Flame Offroadboards, cuyo objetivo es diseñar y fabricar una nueva gama revolucionaria de tablas que se vendan al por menor entre 450 y 1.000 euros.
Para poder llegar a este presupuesto, este joven ingeniero industrial de 36 años se inclinó por los proveedores locales, una jugada que facilitaría el rumbo de la comunicación, factor vital cuando se está desarrollando un nuevo producto que está sujeto a continuas mejoras y modificaciones.
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