A día de hoy, las ciudades son responsables del 60% de las emisiones de CO2, por lo que ha cobrado especial relevancia la utilización de tecnologías más ecológicas en el ámbito urbano. De ahí el creciente interés en los autobuses de hidrógeno, que son un complemento perfecto de la amplia gama de vehículos eléctricos de los que dispone el Grupo CAF.
La tecnología empleada en el modelo de hidrógeno Urbino hace que el transporte sea respetuoso con el medio ambiente, gracias al uso de la energía suministrada por una pila de combustible (de 70 kW), siendo el calor y el vapor los únicos subproductos de la reacción química que tiene lugar en ella. La energía eléctrica generada en el proceso de electrolisis se transfiere directamente a la línea de transmisión, que consta de un eje con motores eléctricos. Además de ello cada autobús estará equipado con una instalación adicional de almacenamiento de energía eléctrica a través de una batería Solaris High Power.
Hablar de autobuses de hidrógeno no es hablar del futuro. El despliegue de los primeros modelos de hidrógeno de Urbino es un hecho, ya que se encuentran circulando por un gran número de ciudades de países como Alemania, Italia, Austria y los Países Bajos. Un mercado sobre el que algunos informes auguran que en el año 2030 los autobuses propulsados por hidrógeno constituirán una parte sustancial de la flota de autobuses del continente europeo.
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