La presencia de la mujer en las disciplinas STEM sigue siendo baja. Ametic señala que los cambios son mínimos en comparación con estos últimos 20 años. En 1999, la presencia de la mujer en las tecnologías de la información era de un 33%, mientras que a día de hoy el porcentaje se sitúa en un 37,4%. En cuanto a los estudios, el Ranking CYD demuestra que hay un total del 36% de estudiantes enfocadas en la rama tecnológica. Entre las carreras menos elegidas, se encuentran la ingeniería informática y la ingeniería eléctrica. Con el paso de los años, las mujeres que han conseguido ser catedráticas en la universidad son un 23%.
A nivel global, la perspectiva de la inclusión laboral de la mujer en este sector no mejora. En Europa, hay cuatro veces más hombres que mujeres con estudios en TIC, según indica la Comisión Europea. En consecuencia, la participación femenina en el ámbito tecnológico no prospera. La Unesco confirma que las mujeres europeas eligen este tipo de estudios en muy pocos casos. De hecho, representan solo el 35% de los estudiantes matriculados en el área de las STEM. Concretamente, el menor número de mujeres se ubica en la tecnología, la ingeniería, la fabricación y la construcción, entre otras.
Desde hace años, las mujeres han luchado por romper las barreras en las TIC. Un ejemplo de ello es Grace Murray Cooper, a quien se le dedica el próximo Día Mundial de la Informática, que se celebra el 9 de diciembre. Ella fue una científica de la computación y militar estadounidense con grado de contraalmirante. Es considerada la pionera en el mundo de las ciencias de la computación y la primera programadora que puso en marcha el Mark I. En la actualidad, “los perfiles femeninos son muy top y casi todos tienen una relación de algún tipo con la investigación o la docencia, aparte de sus trabajos”, explica Leticia García, coordinadora editorial de Tokio School. Este centro cuenta con un 12% de estudiantes femeninas, pero hacen una firme apuesta por incorporar como profesoras a mujeres especializadas en este ámbito. “Cargos tan relevantes dentro de Tokio School como la gestión del área de videojuegos o de la ciberseguridad son ocupados por Noelia Dosil y Noelia Ares, dos mujeres referentes dentro de su sector”, concluye Leticia García. También cuentan con Patricia Da Silva tanto para la gestión de alumnos como la coordinación editorial y con Valentina Bouzada como encargada de la plataforma e-learning y las telepresenciales de Tokio. “La presencia de mujeres en el claustro educativo y directivo de la escuela es un impulso para atraer más alumnado femenino y, sobre todo, sirve para que las mujeres detecten que tienen un espacio en este sector”, afirma la coordinadora editorial de Tokio School.
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