En septiembre del año pasado, un consorcio de 10 socios de 6 países europeos dio la salida a un proyecto europeo que desarrollará la supervisión de procesos y las tecnologías de control para el procesado de materiales compuestos. Parcialmente fundado por el VII Programa Marco Europeo, el programa iREMO incluye tres centros de investigación (de Grecia, del Reino Unido y de Alemania), dos centros tecnológicos (el francés Cemcat, que lidera el proyecto, e Inasmet-Tecnalia), tres partners industriales (Acciona Infraestructuras, Karnic Powerboats Ltd. y Sotira) y dos pymes (Atoutveille y Synthesites).
Ventajas significativas
A pesar de que las técnicas de moldeo de polímeros compuestos reactivos tienen ventajas significativas para la fabricación de piezas compuestas de alta calidad, sus ciclos de producción están gobernados por una fase de polimerización larga y pesada, haciendo peliaguda su adopción por parte de los fabricantes, requiriendo una carga significativa de experimentación y prototipos, mientras cuestiones como la resina envejecida, la calidad de las ratios de mezcla o la variación entre lotes pueden dar como resultado una producción fiable. Para impedir todos estos problemas en la práctica industrial, un sistema de control inteligente que maneje estas cuestiones puede ahorrar hasta el 30% de energía, tiempo y activos.
De cara a convertir el moldeo de composites en un proceso industrial ágil, el proyecto iREMO está desarrollando la supervisión de procesos y las herramientas de control para la automatización de la fabricación de composites.
