¿Pueden los sistemas de visión basados en la Inteligencia Artificial (IA) aprender a “ver” como los humanos, y hacerlo además consumiendo extremadamente poca energía? El centro tecnológico Ikerlan cree que podría ser tecnológicamente viable y es por ello por lo que lidera el proyecto de investigación Horizon Europe NimbleAI, cuyo objetivo es crear “los ojos” de los dispositivos del Internet de las Cosas (IoT). Los vehículos autónomos, la Industria 4.0, la asistencia sanitaria, la robótica y la realidad virtual son el mercado objetivo principal para la tecnología NimbleAI, al tratarse de aplicaciones consolidadas en las que la visión artificial desempeña un papel fundamental.
Los “ojos” en los que trabajará Ikerlan, junto con otros centros tecnológicos, universidades y empresas líderes en el sector en Europa, replicarán en un chip de silicio el funcionamiento de la retina y los procesos neurocognitivos que habilitan la visión humana. Estos sistemas, resultado de millones de años de evolución, se caracterizan por consumir energía únicamente en capturar y procesar datos visuales con alto contenido de información y permitir llevar a cabo tareas de gran complejidad de manera segura, como por ejemplo la conducción de vehículos. En la retina humana, las células fotorreceptoras reaccionan solo a cambios significativos de luz, y las neuronas en el cerebro que procesan la información visual consumen energía solo cuando son estimuladas por las células fotorreceptoras en la retina o por otras neuronas activas. NimbleAI adoptará este funcionamiento biológico, basado “en eventos” (activaciones de fotorreceptores y neuronas). Los procesadores tradicionales procesan datos de forma continua sin tener en cuenta el valor de la información que aportan los datos procesados, y por eso resultan energéticamente ineficientes.
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