Las nuevas fábricas de bioplásticos abren nuevas perspectivas para la industria del packaging. El aumento de la capacidad de producción de ácido poliláctico (PLA), almidón termoplástico (TPS) y otros biopolímeros mejora la capacidad y la previsibilidad del suministro, reduce los precios y hace que las alternativas sostenibles a los plásticos derivados de combustibles fósiles sean económicamente atractivas.
Ceresana ha analizado por segunda vez el mercado mundial de materiales de packaging fabricados con plásticos de base biológica y/o biodegradables y presenta los resultados en su informe sobre el mercado de packaging de plástico de base biológica. Films, envases, botellas y vasos de todo tipo, cierres y tapas, así como etiquetas, cintas adhesivas y virutas de packaging de relleno suelto fabricadas con recursos renovables: el instituto de investigación de mercado prevé que las ventas mundiales generadas con estos productos alcancen los 32.100 millones de dólares en 2034. En el contexto de la bioeconomía y la economía circular, el packaging de base biológica también se ve impulsado por la regulación gubernamental, por ejemplo, a través del nuevo Reglamento de la UE sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), los requisitos de compostabilidad o la obligación de reducir las emisiones de CO₂.
Las bacterias producen films para alimentos
No solo se está expandiendo la producción de polímeros biodegradables y de base biológica, sino que su calidad también mejora constantemente. Las calidades resistentes al calor, las propiedades de barrera personalizadas y otras innovaciones amplían el abanico de aplicaciones y áreas de uso posibles. El PLA, generalmente elaborado a partir de almidón vegetal, es actualmente el bioplástico más importante en el mercado de packaging, con una cuota del 30%. En segundo lugar, se encuentran los envases fabricados con plásticos de base biológica no biodegradables, como el polietileno y el PET, elaborado a partir de etanol de caña de azúcar.
Ceresana prevé las mayores tasas de crecimiento para los envases de PLA y para los fabricados con polihidroxialcanoatos (PHA), que se producen con la ayuda de bacterias mediante fermentación y son biodegradables. Se prevé que la demanda de estos envases ecológicos aumente un 10,3% y un 7,2%, respectivamente, para 2034. Un reto pendiente con respecto a los bioplásticos es que a menudo siguen siendo más caros que los plásticos derivados del petróleo crudo o el gas natural. La dependencia del azúcar y el almidón como precursores puede suponer un riesgo y provocar fuertes fluctuaciones de precios.
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