Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva; Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial, y Wopke Hoekstra, comisario de Acción por el Clima, presentaron el 26 de febrero en Bruselas (Bélgica) el Pacto por una Industria Limpia (Clean Industrial Deal), una iniciativa que combina competitividad y descarbonización bajo una misma estrategia de crecimiento global. Este pacto incluye un el compromiso de establecer un paquete de medidas específico para el sector químico, cuya adopción está prevista para finales de 2025, reconociendo su papel estratégico como “industria de industrias” -el sector abastece al 98% de las actividades productivas- y su importancia en la producción de moléculas críticas. El Clean Industrial Deal, recoge la orientación planteada en la Declaración de Amberes lanzada hace un año y suscrita por más de 1.300 firmantes de 25 sectores.
Tras la presentación oficial del Clean Industrial Deal, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, se trasladaron a Amberes (Bélgica), donde participaron en un evento con 400 líderes empresariales firmantes de la Declaración de Amberes, con el fin de reafirmar el compromiso de apoyar al sector industrial en su transición hacia un modelo más competitivo y sostenible. Por su parte, los líderes industriales hicieron un llamamiento urgente a los jefes de Estado de la UE para que conviertan “la ambición en acción” mediante medidas inmediatas a nivel nacional, que aseguren que las políticas europeas se traduzcan en resultados tangibles para la competitividad industrial.
En su primera valoración, el director general de Feique, Juan Antonio Labat, señaló que “evaluar el Clean Industrial Deal resulta complejo, ya que se trata de un programa marco de actuación en el que, si bien se reconocen e identifican los problemas que están conduciendo a la pérdida de competitividad europea -ya señalados por los Informes Letta y Draghi- plantea medidas cuyo alcance solo conoceremos cuando se desarrollen los instrumentos en detalle”.
En estos momentos, el mayor problema europeo lo concentran los costes energéticos y, por tanto, el riesgo se sitúa hoy en los sectores con múltiples empresas electro y gasintensivas. En el caso de la electricidad, se plantean medidas orientadas a reducir los peajes, cargos e impuestos de las facturas, si bien va a corresponder a los Estados Miembros su aplicación, ya que, en principio, solo se activarán como recomendaciones. España, atendiendo a medidas ya adoptadas en este sentido en Francia o Alemania, tiene un importante margen de mejora para generar precios finales más competitivos.
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